Me agarraste de la cintura, firme, pero con delicadeza. Tus manos gruesas pero sedosas estaban colocadas al limite de mi espalda a descubierto. Alejaste con tu cara, casi al mismo tiempo que te acercaste; con la mirada cautiva en mis ojos avellanados; aquellos que se quedaron anclados fugazmente. Y rozando nuestros labios …dejando marchar un […]