En diciembre del 2010, la inmolación del joven vendedor ambulante tunecino Mohamed Bouazizi comenzaba la oleada de protestas que desembocarían en la Primavera Árabe. Seis años después, el país de la revolución de los jazmines es el único en el que las manifestaciones que sacudieron gran parte del mundo árabe han tenido un final feliz. La joven democracia representativa que es hoy Túnez se enfrenta tanto a problemas económicos como a la amenaza del terrorismo. Los atentados del Museo del Bardo y