La tarde va cayendo majestuosa. Como en un rito sagrado. Desde la ventana veo pasar a la gente bien abrigada. Los pájaros ya se han recogido. Debe hacer frío ahí fuera. Unas nubecillas anaranjadas que avanzaban con parsimonia hacia el sur han quedado lívidas en unos minutos. La noche va abriéndose sobre las copas de los árboles mientras Leonard Cohen insiste en que ya no hay diamantes en la mina. Songs of Love and Hate fue el primer disco que compré con mis ahorros. Me había hablado