- ¡Renato! ¡Por el amor de Dios! -dice mami.
Te dije que no jugaras con el barro.
Mira cómo te has puesto.
- Ya. Y te hice caso, no estoy jugando.
Me he embadurnado muy en serio.
- Estás castigado... sin tele toda la semana.
- Genial, para la mierda que echan.