Lizbeth Celaya Vargas, antropóloga social, maestra en investigación del patrimonio cultural, diplomada en educación en línea y en salud mental en mujeres y hombres jóvenes. Escritora por convicción, por obligación y naturaleza. Admiradora constante de la realidad y persistente buscadora de la palabra.
Así como la risa, la voz, la mirada, la postura y los gestos son tan propios de una persona, ¿así se nos manifiesta la muerte? ¿Será cierto que llega y nos avisa? ¿es una situación incierta, una duda, una fantasía? lo único que entiendo es que la muerte pálida y trémula es aún un pedacito de vida, un suspiro, nuestro último pensamiento, es como dice éste cuento, un “retorno con nosotros mismos, con los nuestros, con lo que nos resistimos a dejar y con lo que nos dejó hace tiempo.
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