A veces, buscamos tanto algo... nos centramos tanto en ese algo que no nos damos cuenta de quienes están a nuestro al rededor. No sabemos si les estamos haciendo daño o no.
Sólo estamos en nuestro mundo.
No siempre es intencional, en mi caso, nunca lo es. Pero una vez hecho, no hay manera de arreglarlo. Ya no hay nada que hacer.