En la oquedad de la furia desatada se debate la materia profanada el bien y el mal cruzan sus espadas y exiliado, el espíritu nos salva La fe derriba a la razón armada y el Ser ambiguo solitario se desangra escapando al tedio y la demanda que trae la magnitud de los afanes Abstracto cotidiano que idolatra masificado en esta era de plástico el hombre yace herido entre las garras de la bestia apocalíptica y totalitaria Sin entender bebe en la copa del perverso hipnotizado en su existencia tan pre