About the work
Padezco, como cualquier otro de mi especie, del mal de la estupidez, puesto que cuanto más me instruyo más evidente se hace en mi, mi ignorancia.
Ahogué mi espíritu de res hundiéndome en la ingenuidad que me fue agraciada por el humanismo. Casi hago suicidarse mi humanidad mientras me sometía al rigor académico. Probé en mis entrañas de lo que Shopenhauer denunció mientras vía mi angustia por mi impotencia crecer en la medida en que desarrollaba mi conocimiento.
Sufro, sufro mucho, sobre todo por saber que nunca seré capaz de saber verdaderamente sobre cosa alguna.
No transito por el mundo como lo haría una bailarina que inspira gracia y suavidad al exhibir un clásico cualquiera. Mi camino es ácido, ya lo delata el apellido que me fue dado al nacer. Encarno todo el dolor de Arthur, me visto con vestidos ornamentados con las muertes de Augusto, me meto entre aquellos que atienden al llamado de Serres. Mi pasaje por la vida de blando nada jamás tuvo. Tampoco podrían decir que soy indolente.
Soy continuamente acosada por sentimientos contradictorios. No obstante, hasta aquí - al menos -, he sobrevivido al desierto. Y eso es para pocos. Pocos son capaces de atreverse a conocer el dolor que nuestra tan celebrada lógica no alcanza por negarse a dejar de estar presos a huellas que dificultan a lo humano desarrollarse integral y libremente. Dolor que se halla en nuestras partes más íntimas, incluso aquellas consideradas obsoletas como el apéndice, el más famoso de los obsoletos.
Ya perdí la cuenta de cuantas veces, por causa de este dolor, he muerto y renacido. Y si estoy aquí todavía, exponiéndome, resistiendo al genocidio de las ideas y de los sentimientos bien propio de nuestro tiempo, es porque persigo más, mucho más. Es porque me niego a ser una figura patética más en medio a una gran parte de los de mi especie que optó por resignarse un discurso para el desarrollo humano que no pasa de mentira - una gran mentira ya convenientemente institucionalizada. Pues en medio a esta mayoría que ya se olvidó o jamás - muy probablemente- llegará a saber de qué se trata lo que intento compartir aquí, confieso que lo que más temo es la saciedad. Prefiero desilusionar que "abrirme las piernas" para un Sistema que mata la actuación.
Consciente entonces, de mi incoherencia, de mi ignorancia, me atrevo a transitar, una vez más, por el imponderable.
Print work information
Work information
Title Variaciones sobre yo, el Otro y nuestras inconsistencias (ineludibles)
Padezco, como cualquier otro de mi especie, del mal de la estupidez, puesto que cuanto más me instruyo más evidente se hace en mi, mi ignorancia.
Ahogué mi espíritu de res hundiéndome en la ingenuidad que me fue agraciada por el humanismo. Casi hago suicidarse mi humanidad mientras me sometía al rigor académico. Probé en mis entrañas de lo que Shopenhauer denunció mientras vía mi angustia por mi impotencia crecer en la medida en que desarrollaba mi conocimiento.
Sufro, sufro mucho, sobre todo por saber que nunca seré capaz de saber verdaderamente sobre cosa alguna.
No transito por el mundo como lo haría una bailarina que inspira gracia y suavidad al exhibir un clásico cualquiera. Mi camino es ácido, ya lo delata el apellido que me fue dado al nacer. Encarno todo el dolor de Arthur, me visto con vestidos ornamentados con las muertes de Augusto, me meto entre aquellos que atienden al llamado de Serres. Mi pasaje por la vida de blando nada jamás tuvo. Tampoco podrían decir que soy indolente.
Soy continuamente acosada por sentimientos contradictorios. No obstante, hasta aquí - al menos -, he sobrevivido al desierto. Y eso es para pocos. Pocos son capaces de atreverse a conocer el dolor que nuestra tan celebrada lógica no alcanza por negarse a dejar de estar presos a huellas que dificultan a lo humano desarrollarse integral y libremente. Dolor que se halla en nuestras partes más íntimas, incluso aquellas consideradas obsoletas como el apéndice, el más famoso de los obsoletos.
Ya perdí la cuenta de cuantas veces, por causa de este dolor, he muerto y renacido. Y si estoy aquí todavía, exponiéndome, resistiendo al genocidio de las ideas y de los sentimientos bien propio de nuestro tiempo, es porque persigo más, mucho más. Es porque me niego a ser una figura patética más en medio a una gran parte de los de mi especie que optó por resignarse un discurso para el desarrollo humano que no pasa de mentira - una gran mentira ya convenientemente institucionalizada. Pues en medio a esta mayoría que ya se olvidó o jamás - muy probablemente- llegará a saber de qué se trata lo que intento compartir aquí, confieso que lo que más temo es la saciedad. Prefiero desilusionar que "abrirme las piernas" para un Sistema que mata la actuación.
Consciente entonces, de mi incoherencia, de mi ignorancia, me atrevo a transitar, una vez más, por el imponderable.
Work type Literary: Other
Tags el otro, yo, diferencias ineludibles
-------------------------
Registry info in Safe Creative
Identifier 1510165500837
Entry date Oct 16, 2015, 2:26 PM UTC
License All rights reserved
-------------------------
Copyright registered declarations
Author. Holder Kathrina K. Date Oct 16, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1510165500837-variaciones-sobre-yo-el-otro-y-nuestras-inconsistencias-ineludibles-