Es un destino azul mi ventana abierta por donde entran volando las abejas el perfume a heno y la brisa fresca A veces este sitio me sorprende y veo danzar en mi entorno las sutiles mariposas o la arena Las cortinas hace tiempo se extinguieron sólo el hueco hacia el campo permanece para elevar un grito sin su huella Surge la tierra girando entre mis dedos que ondulan la cintura de la madreselva herida sobre el musgo como terciopelo verde Por la ventana atenta llega desde lejos el canto terrestre