About the work
Con su aparición usted traía consigo una propuesta de guerra, una donde los labios desgastados serían los únicos perdedores, esta a la que apuesto todo, porque sé que no fue casualidad; yo ya esperaba por usted.
Esta noche te prometo no soñarte. No voy a soñar que te veo, ni que te acaricio, ni que te beso. Esta noche no te voy a soñar. Esta noche voy a hacerte realidad.
Y cuando más te duela el corazón, resiste, ten fuerza.
Sopórtalo todo y ponle cadenas a esos instintos masoquistas. Aguanta un poco más, sólo un poco más, porque cuando más duele siempre está a punto de sanar.
¡Ven! Ven entonces de una vez y enséñame qués es eso del amor. Ven porque estoy cansado de buscarlo y siempre fracasar. Cansado de intentar conseguirlo y al final, sólo dar con dolorosas imitaciones.
Y no se preocupe, que no habrá manera de que olvide llenarle de besos. No se preocupe por favor, uno no se olvida de vivir así no más.
Yo no podría recordarte. Sólo se recuerda aquello que en algún momento se olvida. Y no se puede olvidar a quien vive en tu cabeza todo el día.
Y cuando noten que no eres el mismo de antes, que has dejado de darle importancia a muchas cosas, entonces se irán sobre ti. Te acusarán de haber cambiado, de haber perdido la sensibilidad, incluso de ser indiferente a los sentimientos. Te atacarán de mil manera. Sólo por haber dejado de sufrir por cosas que no valen la pena.
Que si el insomnio viene a robarnos la calma, lo recibiremos con un buen vino y lo embriagaremos de nuestro amor hasta que muera.
Siempre he guardado un inmenso aprecio por aquellas personas que son capaces de decir la verdad sin tanto rodeo. Aquellas que no se esconden detrás de excusas ni palabrerías por miedo a herir. Aquellas que entienden que es mejor no dar alas en donde no hay un cielo para volar.
Ni siquiera todo el peso del pasado pudo con ella. Aun contra todo pronóstico siempre se levantaba y continuaba. Pero, no todo era malo. Tenía la firme esperanza de que los malos días no fueran tan malos del todo. Y no queda duda de que sin ellos, ella jamás sería la mujer que es hoy.
Cuando te despides de mí y me pides que no te recuerde nunca más, en ese preciso momento sé que estás pidiendo lo imposible. Porque desde el instante que me dices adiós ya he comenzado a extrañarte.
Jamás soporté esa farsa de amar y salir ileso. No importa cuántas precauciones se tome, el amor siempre nos jode la vida cuando se debe cerrar un capitulo y volver a comenzar de nuevo.
Y si me ves mordiéndome los labios, es precisamente para evitar terminar arrancándote los tuyos.
A pesar de sus reproches y reclamos, continué sin mirar atrás. No entiendo ese afán de buscar un culpable cuando las cosas ya no funcionan. El amor es algo que comienzan y terminan dos.
Amo tus secretos, tus miedos, tus defectos, porque también ellos hacen parte de ti cuando hacemos el amor.
No es que tenga intenciones de enamorarte, pero tus besos me gustan como para acompañar a mi insomnio.
Debo confesar que perdí la cuenta de cuántas veces te pensé y soñé despierto, y aún más, cuántas veces imaginé lo nuestro cada mañana. Conspiré mil veces a tu favor, atrasando y adelantando el reloj, solo para poder coincidir contigo. Nunca forcé nada, pero si el destino existe le pido que me eche una mano y me permita compartir, aunque sea, un pedazo de mi vida contigo.
Lo que más me gusta de ti son tus labios, porque allí resbalan tus miedos. Me gustan porque podría llenarme la boca de ellos y jamás saciarme. Me gustan porque aun siendo tan simples, guardan una dulzura pulcra, porque aun siendo tan tuyos, siempre los encuentro tan míos.
Pude gastar mil veces mis besos en otros labios, pero en los tuyos los besos jamás se gastaban.
Se alejó, se fue sin avisarle a nadie. Entendió que hay momentos en la vida donde hay que dejarse llevar por lo que uno quiere. Abrir las alas y emprender el vuelo, aunque eso suponga que el mundo tenga que desmoronarse durante el viaje.
Nuevamente he tenido que recoger mis pedazos y rearmarme. Siento que cada vez que lo hago duele menos y me hago más fuerte. Pienso incluso que de seguir así, podría endurecerme al punto que ya no pueda romperme más, y eso sería un alivio. Pero, me preocupa perder la sensibilidad; temo que ya no pueda volver a sentir, temo que ya no pueda volver a amar.
Ya sin más, quiero que sepas que no espero que la muerte venga a separarnos, no viviré esperando que ella se quede con todo. Quiero que sepas de antemano que si me voy y no te aviso, te dejo todo lo que siento para que lo guardes contigo, porque en cada sentimiento siempre me podrás hallar, y ahí siempre estaré para ti.
Llevo tres puntos suspensivos en mi cuello... Esperando por tus labios para continuar la historia.
Pero claro que existe el amor. Lo advierto en sus pupilas cuando me mira, lo reconozco en sus labios cuando me besa. Lo descubro en su voz cuando me susurra, lo siento cuando con nuestras manos entrelazadas, nos creemos dueños del mundo entero.
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Title Edwin Vergara Frases
Con su aparición usted traía consigo una propuesta de guerra, una donde los labios desgastados serían los únicos perdedores, esta a la que apuesto todo, porque sé que no fue casualidad; yo ya esperaba por usted.
Esta noche te prometo no soñarte. No voy a soñar que te veo, ni que te acaricio, ni que te beso. Esta noche no te voy a soñar. Esta noche voy a hacerte realidad.
Y cuando más te duela el corazón, resiste, ten fuerza.
Sopórtalo todo y ponle cadenas a esos instintos masoquistas. Aguanta un poco más, sólo un poco más, porque cuando más duele siempre está a punto de sanar.
¡Ven! Ven entonces de una vez y enséñame qués es eso del amor. Ven porque estoy cansado de buscarlo y siempre fracasar. Cansado de intentar conseguirlo y al final, sólo dar con dolorosas imitaciones.
Y no se preocupe, que no habrá manera de que olvide llenarle de besos. No se preocupe por favor, uno no se olvida de vivir así no más.
Yo no podría recordarte. Sólo se recuerda aquello que en algún momento se olvida. Y no se puede olvidar a quien vive en tu cabeza todo el día.
Y cuando noten que no eres el mismo de antes, que has dejado de darle importancia a muchas cosas, entonces se irán sobre ti. Te acusarán de haber cambiado, de haber perdido la sensibilidad, incluso de ser indiferente a los sentimientos. Te atacarán de mil manera. Sólo por haber dejado de sufrir por cosas que no valen la pena.
Que si el insomnio viene a robarnos la calma, lo recibiremos con un buen vino y lo embriagaremos de nuestro amor hasta que muera.
Siempre he guardado un inmenso aprecio por aquellas personas que son capaces de decir la verdad sin tanto rodeo. Aquellas que no se esconden detrás de excusas ni palabrerías por miedo a herir. Aquellas que entienden que es mejor no dar alas en donde no hay un cielo para volar.
Ni siquiera todo el peso del pasado pudo con ella. Aun contra todo pronóstico siempre se levantaba y continuaba. Pero, no todo era malo. Tenía la firme esperanza de que los malos días no fueran tan malos del todo. Y no queda duda de que sin ellos, ella jamás sería la mujer que es hoy.
Cuando te despides de mí y me pides que no te recuerde nunca más, en ese preciso momento sé que estás pidiendo lo imposible. Porque desde el instante que me dices adiós ya he comenzado a extrañarte.
Jamás soporté esa farsa de amar y salir ileso. No importa cuántas precauciones se tome, el amor siempre nos jode la vida cuando se debe cerrar un capitulo y volver a comenzar de nuevo.
Y si me ves mordiéndome los labios, es precisamente para evitar terminar arrancándote los tuyos.
A pesar de sus reproches y reclamos, continué sin mirar atrás. No entiendo ese afán de buscar un culpable cuando las cosas ya no funcionan. El amor es algo que comienzan y terminan dos.
Amo tus secretos, tus miedos, tus defectos, porque también ellos hacen parte de ti cuando hacemos el amor.
No es que tenga intenciones de enamorarte, pero tus besos me gustan como para acompañar a mi insomnio.
Debo confesar que perdí la cuenta de cuántas veces te pensé y soñé despierto, y aún más, cuántas veces imaginé lo nuestro cada mañana. Conspiré mil veces a tu favor, atrasando y adelantando el reloj, solo para poder coincidir contigo. Nunca forcé nada, pero si el destino existe le pido que me eche una mano y me permita compartir, aunque sea, un pedazo de mi vida contigo.
Lo que más me gusta de ti son tus labios, porque allí resbalan tus miedos. Me gustan porque podría llenarme la boca de ellos y jamás saciarme. Me gustan porque aun siendo tan simples, guardan una dulzura pulcra, porque aun siendo tan tuyos, siempre los encuentro tan míos.
Pude gastar mil veces mis besos en otros labios, pero en los tuyos los besos jamás se gastaban.
Se alejó, se fue sin avisarle a nadie. Entendió que hay momentos en la vida donde hay que dejarse llevar por lo que uno quiere. Abrir las alas y emprender el vuelo, aunque eso suponga que el mundo tenga que desmoronarse durante el viaje.
Nuevamente he tenido que recoger mis pedazos y rearmarme. Siento que cada vez que lo hago duele menos y me hago más fuerte. Pienso incluso que de seguir así, podría endurecerme al punto que ya no pueda romperme más, y eso sería un alivio. Pero, me preocupa perder la sensibilidad; temo que ya no pueda volver a sentir, temo que ya no pueda volver a amar.
Ya sin más, quiero que sepas que no espero que la muerte venga a separarnos, no viviré esperando que ella se quede con todo. Quiero que sepas de antemano que si me voy y no te aviso, te dejo todo lo que siento para que lo guardes contigo, porque en cada sentimiento siempre me podrás hallar, y ahí siempre estaré para ti.
Llevo tres puntos suspensivos en mi cuello... Esperando por tus labios para continuar la historia.
Pero claro que existe el amor. Lo advierto en sus pupilas cuando me mira, lo reconozco en sus labios cuando me besa. Lo descubro en su voz cuando me susurra, lo siento cuando con nuestras manos entrelazadas, nos creemos dueños del mundo entero.
Work type Literary: Other
Tags edwin vergara frases, edwin vergara escritor.
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509295260131
Entry date Sep 29, 2015, 8:31 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Edwin Ferney Vergara Marín. Date Sep 29, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509295260131-edwin-vergara-frases