About the work
-Usted no me asusta –Le contestaba Fran saliendo como un cohete, bajando las escaleras en un santiamén, se dirigió a su cabina a redactar el escrito por duplicado, al regresar en presencia del capitán, éste le firmo la nota de renuncia con bastante despecho…
Tardó más José en enterarse de lo que había pasado en el puente con su amigo, que solidarizarse con él, subiendo el escrito por duplicado a pedirle la cuenta al “Viejo,” éste, al tener delante de él la nueva petición de desembarque, en un gesto de rabia, casi le rompió las esquelas, arrancándoselas de la mano del marinero, de momento tenía dos escritos en su mesa con sendas peticiones de liquidación, con un cabreo que se subía por los mamparos, pues las cuitas intelectuales y morales del capitán, dejaban mucho que desear…
-¡Tonterías las justas! Contestando colérico el caudillo…
Y con mucha chulería el chofer principal del Lago Isla Perdida, mientras le entregaba el documento duplicado firmado a José le decía:
¡A ver cuántos más suben a pedir la cuenta!
El arrebato de soberbia que lo embargaba le usurpaba la poca personalidad que aquel tenía…
En aquel preciso momento se escuchó la alarma general del buque mezclada con los ruidos de la tormenta del exterior, pues alguien se había dejado abierta la llave de una de las bocas de contraincendios del pasillo de estribor, el río de agua corría libremente por todos los rincones anegando todo lo que se encontraba a su paso, este incidente libró a José que el sermón del capitán se alargara algo más…
A la caída de la tarde, el tiempo se quedó en calma, la tormenta se alejaba…
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Title Página - 146 - Constanza "La Perrita Navegante"
-Usted no me asusta –Le contestaba Fran saliendo como un cohete, bajando las escaleras en un santiamén, se dirigió a su cabina a redactar el escrito por duplicado, al regresar en presencia del capitán, éste le firmo la nota de renuncia con bastante despecho…
Tardó más José en enterarse de lo que había pasado en el puente con su amigo, que solidarizarse con él, subiendo el escrito por duplicado a pedirle la cuenta al “Viejo,” éste, al tener delante de él la nueva petición de desembarque, en un gesto de rabia, casi le rompió las esquelas, arrancándoselas de la mano del marinero, de momento tenía dos escritos en su mesa con sendas peticiones de liquidación, con un cabreo que se subía por los mamparos, pues las cuitas intelectuales y morales del capitán, dejaban mucho que desear…
-¡Tonterías las justas! Contestando colérico el caudillo…
Y con mucha chulería el chofer principal del Lago Isla Perdida, mientras le entregaba el documento duplicado firmado a José le decía:
¡A ver cuántos más suben a pedir la cuenta!
El arrebato de soberbia que lo embargaba le usurpaba la poca personalidad que aquel tenía…
En aquel preciso momento se escuchó la alarma general del buque mezclada con los ruidos de la tormenta del exterior, pues alguien se había dejado abierta la llave de una de las bocas de contraincendios del pasillo de estribor, el río de agua corría libremente por todos los rincones anegando todo lo que se encontraba a su paso, este incidente libró a José que el sermón del capitán se alargara algo más…
A la caída de la tarde, el tiempo se quedó en calma, la tormenta se alejaba…
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509095128969
Entry date Sep 9, 2015, 1:20 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 9, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509095128969-pagina-146-constanza-la-perrita-navegante-