About the work
La noche la pasó Fran casi en vela, los espectros los acompañó en las horas de cama, moraban a sus anchas de nuevo, la célebre frase grabada en letras de fuego en su mollera se acercaba a su final, el día de la verdad, la arribada real al primer puerto, la pelota estaba en el tejado…
El cuchillo cebollero en sus manos se volvía un peligro para su físico, el cocinero no estaba concentrado en su trabajo…
La noticia de la mañana era el aplazamiento de la salida hasta después de la cena…
A las 3.00 pm. Con una temperatura superior a los 34º centígrados, la humedad tan elevada hacía que la sensación térmica fuera bastante más superior a los grados reales, saboreando después de muchos días un vaporoso café de verdad, (la achicoria de nuevo volvía a las gambuzas) cuando solo quedaba en el comedor de la marinería Luis el telegra- fista y el cocinero, entró muy inquieto el marinero Adolfo San Juan, un hombre curtido en la mar, de rostro ensalitrado por las inclemencias vividas en su oficio, de huesos sólidos y nervioso por naturaleza, de la misma manera que ingresó, salió como una bala, bajando la escalera justo enfrente donde se hallaba el botijo con agua fresca, (todo esto con las miradas extrañadas del telegrafista y el cocinero, que se habían percatado de que allí pasaba algo anormal) Adolfo alzó el mismo tomándose un buen chorro del líquido elemento, al subir de nuevo al comedor apresuradamente como queriéndose sacar la camisa por la cabeza, en el mismo quicio de la puerta cayó fulminado al suelo, el color de su cara era de un morado fuerte, el hombre no dijo ni una palabra, a los gritos de socorro del telegrafista y cocinero pidiendo ayuda,
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Title Página - 125 - Constanza "La Perrita Navegante"
La noche la pasó Fran casi en vela, los espectros los acompañó en las horas de cama, moraban a sus anchas de nuevo, la célebre frase grabada en letras de fuego en su mollera se acercaba a su final, el día de la verdad, la arribada real al primer puerto, la pelota estaba en el tejado…
El cuchillo cebollero en sus manos se volvía un peligro para su físico, el cocinero no estaba concentrado en su trabajo…
La noticia de la mañana era el aplazamiento de la salida hasta después de la cena…
A las 3.00 pm. Con una temperatura superior a los 34º centígrados, la humedad tan elevada hacía que la sensación térmica fuera bastante más superior a los grados reales, saboreando después de muchos días un vaporoso café de verdad, (la achicoria de nuevo volvía a las gambuzas) cuando solo quedaba en el comedor de la marinería Luis el telegra- fista y el cocinero, entró muy inquieto el marinero Adolfo San Juan, un hombre curtido en la mar, de rostro ensalitrado por las inclemencias vividas en su oficio, de huesos sólidos y nervioso por naturaleza, de la misma manera que ingresó, salió como una bala, bajando la escalera justo enfrente donde se hallaba el botijo con agua fresca, (todo esto con las miradas extrañadas del telegrafista y el cocinero, que se habían percatado de que allí pasaba algo anormal) Adolfo alzó el mismo tomándose un buen chorro del líquido elemento, al subir de nuevo al comedor apresuradamente como queriéndose sacar la camisa por la cabeza, en el mismo quicio de la puerta cayó fulminado al suelo, el color de su cara era de un morado fuerte, el hombre no dijo ni una palabra, a los gritos de socorro del telegrafista y cocinero pidiendo ayuda,
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509085122656
Entry date Sep 8, 2015, 5:22 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 8, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509085122656-pagina-125-constanza-la-perrita-navegante-