About the work
Los movimientos en la bahía eran notorios, de nuevo transitaban las lanchas proveyendo a los barcos de víveres, pero como que al Lago Isla Perdida, por lo que fuera, de momento no le tocaba su turno, igual era tema de ponerse en fila…
La suerte se alió con la tripulación, pues uno de los tantos proveedores que pululaban por la rada, se abarloo al costado del buque…
¡Para uno que se acerca y solo trae huevos!
Fue el comentario general…
Pero la cosa era manducar, y aquel traía huevos, alguno más se acercaría con otros productos…
Aquel marchante venía con el propósito de hacer el agosto, pues a río revuelto, ganancias de pescadores, sabedor de los problemas que estaban sucediendo en el fondeadero con las consignatarias, que por el tema de las prohibiciones puestas por las autoridades portuarias de navegar las lanchas por la bahía, estarían faltos de víveres, quería pedir por su mercancía el oro y el moro, lo primero que dijo para empezar las negociaciones muy claramente, que no quería Naira nigeriana, solo dólares americanos o no habría negocio alguno, empezaba el estira y afloja en el pasteleo de la oferta y la demanda, al principio el muy negrero pedía un dólar por cada cuatro huevos, el hombre no se bajaba de la primera salida de la subasta ofrecida por él, haciendo en más de una ocasión como la intención de agarrar los remos para retirarse bogando, el capitán estaba casi de acuerdo, sabiendo que era una estafa, pero la desesperación era inminente, el “Viejo” tenía perdida la confianza en la con- signataria, por comer estaba dispuesto a pasar por el aro…
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Title Página - 121 - Constanza "La Perrita Navegante"
Los movimientos en la bahía eran notorios, de nuevo transitaban las lanchas proveyendo a los barcos de víveres, pero como que al Lago Isla Perdida, por lo que fuera, de momento no le tocaba su turno, igual era tema de ponerse en fila…
La suerte se alió con la tripulación, pues uno de los tantos proveedores que pululaban por la rada, se abarloo al costado del buque…
¡Para uno que se acerca y solo trae huevos!
Fue el comentario general…
Pero la cosa era manducar, y aquel traía huevos, alguno más se acercaría con otros productos…
Aquel marchante venía con el propósito de hacer el agosto, pues a río revuelto, ganancias de pescadores, sabedor de los problemas que estaban sucediendo en el fondeadero con las consignatarias, que por el tema de las prohibiciones puestas por las autoridades portuarias de navegar las lanchas por la bahía, estarían faltos de víveres, quería pedir por su mercancía el oro y el moro, lo primero que dijo para empezar las negociaciones muy claramente, que no quería Naira nigeriana, solo dólares americanos o no habría negocio alguno, empezaba el estira y afloja en el pasteleo de la oferta y la demanda, al principio el muy negrero pedía un dólar por cada cuatro huevos, el hombre no se bajaba de la primera salida de la subasta ofrecida por él, haciendo en más de una ocasión como la intención de agarrar los remos para retirarse bogando, el capitán estaba casi de acuerdo, sabiendo que era una estafa, pero la desesperación era inminente, el “Viejo” tenía perdida la confianza en la con- signataria, por comer estaba dispuesto a pasar por el aro…
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509085122267
Entry date Sep 8, 2015, 4:33 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 8, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509085122267-pagina-121-constanza-la-perrita-navegante-