About the work
Los marineros empezaron a aparejar el chinchorro, para una vez en el agua el mismo, tratar de dar con fondos de rocas que fueran buenos caladeros de pesca, esperando que la cosa se normalizara algo, por si acaso les llamara la atención las autoridades portuarias por botar la lancha al agua, aunque el fondeadero era todo una balsa de aceite…
El capitán había desplegado su coy en la cubierta detrás del mismo puente, le gustaba al hombre tumbarse a la bartola a tomar el sol, así se mantenía más negro que un tizón, desde el mismo podía controlar a todos los que entraban o salían del puente, siempre que no se quedara dormido…
El único de los marineros de cubierta que trabajaba de día media jornada, era el contramaestre, el hombre estaba elaborando unos enjaretados de maderas en la carpintería para sustituir una cantidad de ellos que estaban deteriorados en las bodegas, que ya tendría tiempo de colocarlos una vez descargaran el barco…
Aprovechando el buen tiempo vespertino, cuando la temperatura bajaba algo refrescado por la brisa agradable reinante en la mar, Fran dejó a la perrita que corriera a su libre albedrio por toda la cubierta principal, siempre vigilada de cerca por él, para después de un sinfín de galopadas, intentar de nuevo que esta subiera las escaleras, dejándola en el primer escalón de abajo, haciendo como que se iba, la dejaba allí ,una vez escondido para ver la reacción de la “cachorrita,” pero de subir, como que de momento no, quedándose mirando hacia arriba por donde había desaparecido su amigo, allí permanecía hasta que Fran bajaba por ella, alzándola y llevándosela al camarote…
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Title Página - 94 - Constanza "La Perrita Navegante"
Los marineros empezaron a aparejar el chinchorro, para una vez en el agua el mismo, tratar de dar con fondos de rocas que fueran buenos caladeros de pesca, esperando que la cosa se normalizara algo, por si acaso les llamara la atención las autoridades portuarias por botar la lancha al agua, aunque el fondeadero era todo una balsa de aceite…
El capitán había desplegado su coy en la cubierta detrás del mismo puente, le gustaba al hombre tumbarse a la bartola a tomar el sol, así se mantenía más negro que un tizón, desde el mismo podía controlar a todos los que entraban o salían del puente, siempre que no se quedara dormido…
El único de los marineros de cubierta que trabajaba de día media jornada, era el contramaestre, el hombre estaba elaborando unos enjaretados de maderas en la carpintería para sustituir una cantidad de ellos que estaban deteriorados en las bodegas, que ya tendría tiempo de colocarlos una vez descargaran el barco…
Aprovechando el buen tiempo vespertino, cuando la temperatura bajaba algo refrescado por la brisa agradable reinante en la mar, Fran dejó a la perrita que corriera a su libre albedrio por toda la cubierta principal, siempre vigilada de cerca por él, para después de un sinfín de galopadas, intentar de nuevo que esta subiera las escaleras, dejándola en el primer escalón de abajo, haciendo como que se iba, la dejaba allí ,una vez escondido para ver la reacción de la “cachorrita,” pero de subir, como que de momento no, quedándose mirando hacia arriba por donde había desaparecido su amigo, allí permanecía hasta que Fran bajaba por ella, alzándola y llevándosela al camarote…
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509075115415
Entry date Sep 7, 2015, 8:55 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 7, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509075115415-pagina-94-constanza-la-perrita-navegante-