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¡Detener a ese canalla!
Fran sin saber de qué iba la cosa, reaccionó como un felino al llamamiento de su amigo, corriendo detrás de aquel bárbaro, el animalito lanzó un pequeño aullido, lo suficientemente claro para delatar las carreras del bribón, ya no había dudas, aquel mal nacido no llevaba ninguna buena intención para con la perrita…
Apenas tenía una pierna en cubierta cuando dos manos lo agarraron por su solapa frenándolo en seco, Sebastián, (teniendo el cocinero a salvo a la pequeña de aquel indeseable) le soltó un golpe con su mano cerrada, que este ni siquiera berreó, quedando fuera de combate, cayendo fulminado al suelo sin resuello, suerte para él que a la trifulca se unieron el contramaestre y el pañolero, pues de no estar estos dos presentes, igual aquel rufián no habría corrido con la misma suerte, pues no se merecía sino hacerle lo mismo que él tenía pensado de causarle a la perrita, aquella actuación del pelota mayor del capitán, “se pasaba de castaño oscuro”…
El grandullón estaba metido en un ataque de cólera, Fran y Floro trataban por todos los medios de serenarlo, pues él quería acabar con aquel chivato como fuera…
El camarero de la tripulación simplemente lo quería “pasar por la quilla”….
¡Este no se merece otra cosa! - Además, “muerto el perro se acabó la rabia” – decía encolerizado Sebastián…
Sentado en uno de los bancos de madera, Pinto mojaba la calva de Isidoro, el agua le recorría por toda su cabeza, para que este terminara de reanimarse y volviese al mundo de los vivos…
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Title Página - 49 - Constanza "La Perrita Navegante"
¡Detener a ese canalla!
Fran sin saber de qué iba la cosa, reaccionó como un felino al llamamiento de su amigo, corriendo detrás de aquel bárbaro, el animalito lanzó un pequeño aullido, lo suficientemente claro para delatar las carreras del bribón, ya no había dudas, aquel mal nacido no llevaba ninguna buena intención para con la perrita…
Apenas tenía una pierna en cubierta cuando dos manos lo agarraron por su solapa frenándolo en seco, Sebastián, (teniendo el cocinero a salvo a la pequeña de aquel indeseable) le soltó un golpe con su mano cerrada, que este ni siquiera berreó, quedando fuera de combate, cayendo fulminado al suelo sin resuello, suerte para él que a la trifulca se unieron el contramaestre y el pañolero, pues de no estar estos dos presentes, igual aquel rufián no habría corrido con la misma suerte, pues no se merecía sino hacerle lo mismo que él tenía pensado de causarle a la perrita, aquella actuación del pelota mayor del capitán, “se pasaba de castaño oscuro”…
El grandullón estaba metido en un ataque de cólera, Fran y Floro trataban por todos los medios de serenarlo, pues él quería acabar con aquel chivato como fuera…
El camarero de la tripulación simplemente lo quería “pasar por la quilla”….
¡Este no se merece otra cosa! - Además, “muerto el perro se acabó la rabia” – decía encolerizado Sebastián…
Sentado en uno de los bancos de madera, Pinto mojaba la calva de Isidoro, el agua le recorría por toda su cabeza, para que este terminara de reanimarse y volviese al mundo de los vivos…
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Work type Literary: Other
Tags poesía romántica
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1509065107840
Entry date Sep 6, 2015, 5:26 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Francisco Déniz Bruno. Date Sep 6, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1509065107840-pagina-49-constanza-la-perrita-navegante-