About the work
Este sentimiento que surge de los dos, no es uno al que le interese hablar de orgullo ni de olvido, sino todo lo contrario: le interesa hablar de amor.
Y es que cuando uno conoce su otra mitad, está dispuesto a partirse en dos con tal de encajar con ella.
Mientras tanto acá en mi cama, continúo improvisando remedios contra el insomnio, engañándome tal vez un poco, atribuyendo la culpa al estrés y la rutina, cuando sé que mi único diagnóstico no es más que ganas de usted.
Amo la forma tan discreta, en que de la nada llegas a arrebatarme la cordura.
Ella sabe cómo llegar y romperme el orgullo a besos, no entiende de distancias, tampoco de egoísmo. Se entrega a mí sin recelos, sin dudas, de la manera en que sólo ella puede hacerlo.
Sabía que estaba en el lugar correcto, cuando de pronto entrelazó sus dedos con los míos. En ese instante comprendí, que en ningún otro lugar encajaría mejor.
Había decidido dar un giro a mi vida, sacarme de la cabeza cualquier idea absurda que se remontara a futuro. Mejor no contar con nada que no fuera seguro y así evitarme decepciones. Era hora de dejar la mala costumbre de vivir de posibilidades.
Qué importa terminar sin labios, qué importa si los desgasto y los dejo grabados en los tuyos, como parte de ti y a la vez de mí. A los labios hay que dejarlos encapricharse, hasta que duelan, hasta que sangren saciados de placer.
A veces, el destino precisa de un empujón también. Ir a paso lento y permitir que el amor te alcance, bajar la velocidad y atreverse un poco más.
Porque más utópico que un amor eterno, es el querer frenar el deseo de dos almas.
Sabía que estaba jodido, cuando en cada cosa que planeaba la iba incluyendo sin darme cuenta.
Creo que mejor hubiera sido no topármela de nuevo. Mejor sólo haber conservado el bonito recuerdo que tenía de ella.
Y si voy a andar sin rumbo, que sea con mis labios sobre tu cuerpo.
Sé que no soy una persona normal, que vivo acariciando la locura, que tengo innumerables defectos. Sin embargo, creo que en mi vida merezco a alguien que entre tantos defectos, encuentre al menos una razón para amarme; y con eso le baste para quedarse.
Nos despedimos. No hubo dramas innecesarios, mucho menos lágrimas entrometidas. Estábamos conscientes que habíamos llegado al final, que ambos, éramos cómplices de este asesinato y ya no había tiempo para reclamos. Era acabar de una vez con los restos de este amor, o que él acabara con nosotros.
Nos despedimos. No hubo dramas innecesarios, mucho menos lágrimas entrometidas. Estábamos conscientes que habíamos llegado al final, que ambos, éramos cómplices de este asesinato y ya no había tiempo para reclamos. Era acabar de una vez con los restos de este amor, o que él acabara con nosotros.
Mientras tanto acá en mi cama, continúo improvisando remedios contra el insomnio. Engañándome tal vez un poco, atribuyendo la culpa al estrés y la rutina, cuando sé que mi único diagnostico no es más que ganas de usted.
En el proceso de recuperarme pude notar que no estaba tan dañado como pensé. Estaba más bien intoxicado por esos sentimientos falsos, por todo ese montón de falsas ilusiones que había consumido después de tu adiós.
Sólo espero que no sea el despecho razón de tus rencores innecesarios hacia a mi. Que al gastar del calendario, me recuerdes siempre de buena manera. Que me guardes donde quieras -porque siempre seré parte de ti- menos en ese vacío indecoroso del resentimiento.
Sufría de un extraño sentimiento que me llenaba de indecisión. Unos días decidía no hablarle, sólo dejarle ir; y otros, sólo moría por verla, necesitaba estar junto a ella. Creo que estaba enamorado, creo que aún padezco de amor.
Si algo he aprendido después de tantos errores, es que a los sentimientos enterrados es mejor dejarlos así, bajo tierra, sin la mínima posibilidad oxigeno; aplacados por el olvido para siempre.
A pesar de todo, las horas no han sabido detenerse, el tiempo ha continuado sin pensar en el reloj. Pero a tu recuerdo no parece importarle mucho, no entiende olvido. Sigue intacto en mí. Es como si en vez de querer desaparecer, quisiera persistir.
Me gusta no sólo ese desastre que provocas en mí; sino también ese que sueles ser".
A fin de cuentas seguimos siendo los mismos de siempre, con la única diferencia que ahora decimos haber cambiado.
No fue un beso como cualquiera, fue uno de esos donde dejas de usar los labios y das espacio al corazón, uno de esos donde quisieras que el mundo se detuviera para morir ahí.
Antes de que venga a enamorarme, déjeme decirle que estoy dispuesto a todo... Menos a resistirme.
Nos fue faltando el amor. La ausencia del beso en las mañanas no pasó desapercibida. El gran abismo del hastío nos fue absorbiendo poco a poco. Todos se dieron cuenta; el mesón de la cocina, las paredes del baño, el viejo sofá y hasta el colchón. Todos... menos nosotros dos.
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Title Edwin Vergara Frases
Este sentimiento que surge de los dos, no es uno al que le interese hablar de orgullo ni de olvido, sino todo lo contrario: le interesa hablar de amor.
Y es que cuando uno conoce su otra mitad, está dispuesto a partirse en dos con tal de encajar con ella.
Mientras tanto acá en mi cama, continúo improvisando remedios contra el insomnio, engañándome tal vez un poco, atribuyendo la culpa al estrés y la rutina, cuando sé que mi único diagnóstico no es más que ganas de usted.
Amo la forma tan discreta, en que de la nada llegas a arrebatarme la cordura.
Ella sabe cómo llegar y romperme el orgullo a besos, no entiende de distancias, tampoco de egoísmo. Se entrega a mí sin recelos, sin dudas, de la manera en que sólo ella puede hacerlo.
Sabía que estaba en el lugar correcto, cuando de pronto entrelazó sus dedos con los míos. En ese instante comprendí, que en ningún otro lugar encajaría mejor.
Había decidido dar un giro a mi vida, sacarme de la cabeza cualquier idea absurda que se remontara a futuro. Mejor no contar con nada que no fuera seguro y así evitarme decepciones. Era hora de dejar la mala costumbre de vivir de posibilidades.
Qué importa terminar sin labios, qué importa si los desgasto y los dejo grabados en los tuyos, como parte de ti y a la vez de mí. A los labios hay que dejarlos encapricharse, hasta que duelan, hasta que sangren saciados de placer.
A veces, el destino precisa de un empujón también. Ir a paso lento y permitir que el amor te alcance, bajar la velocidad y atreverse un poco más.
Porque más utópico que un amor eterno, es el querer frenar el deseo de dos almas.
Sabía que estaba jodido, cuando en cada cosa que planeaba la iba incluyendo sin darme cuenta.
Creo que mejor hubiera sido no topármela de nuevo. Mejor sólo haber conservado el bonito recuerdo que tenía de ella.
Y si voy a andar sin rumbo, que sea con mis labios sobre tu cuerpo.
Sé que no soy una persona normal, que vivo acariciando la locura, que tengo innumerables defectos. Sin embargo, creo que en mi vida merezco a alguien que entre tantos defectos, encuentre al menos una razón para amarme; y con eso le baste para quedarse.
Nos despedimos. No hubo dramas innecesarios, mucho menos lágrimas entrometidas. Estábamos conscientes que habíamos llegado al final, que ambos, éramos cómplices de este asesinato y ya no había tiempo para reclamos. Era acabar de una vez con los restos de este amor, o que él acabara con nosotros.
Nos despedimos. No hubo dramas innecesarios, mucho menos lágrimas entrometidas. Estábamos conscientes que habíamos llegado al final, que ambos, éramos cómplices de este asesinato y ya no había tiempo para reclamos. Era acabar de una vez con los restos de este amor, o que él acabara con nosotros.
Mientras tanto acá en mi cama, continúo improvisando remedios contra el insomnio. Engañándome tal vez un poco, atribuyendo la culpa al estrés y la rutina, cuando sé que mi único diagnostico no es más que ganas de usted.
En el proceso de recuperarme pude notar que no estaba tan dañado como pensé. Estaba más bien intoxicado por esos sentimientos falsos, por todo ese montón de falsas ilusiones que había consumido después de tu adiós.
Sólo espero que no sea el despecho razón de tus rencores innecesarios hacia a mi. Que al gastar del calendario, me recuerdes siempre de buena manera. Que me guardes donde quieras -porque siempre seré parte de ti- menos en ese vacío indecoroso del resentimiento.
Sufría de un extraño sentimiento que me llenaba de indecisión. Unos días decidía no hablarle, sólo dejarle ir; y otros, sólo moría por verla, necesitaba estar junto a ella. Creo que estaba enamorado, creo que aún padezco de amor.
Si algo he aprendido después de tantos errores, es que a los sentimientos enterrados es mejor dejarlos así, bajo tierra, sin la mínima posibilidad oxigeno; aplacados por el olvido para siempre.
A pesar de todo, las horas no han sabido detenerse, el tiempo ha continuado sin pensar en el reloj. Pero a tu recuerdo no parece importarle mucho, no entiende olvido. Sigue intacto en mí. Es como si en vez de querer desaparecer, quisiera persistir.
Me gusta no sólo ese desastre que provocas en mí; sino también ese que sueles ser".
A fin de cuentas seguimos siendo los mismos de siempre, con la única diferencia que ahora decimos haber cambiado.
No fue un beso como cualquiera, fue uno de esos donde dejas de usar los labios y das espacio al corazón, uno de esos donde quisieras que el mundo se detuviera para morir ahí.
Antes de que venga a enamorarme, déjeme decirle que estoy dispuesto a todo... Menos a resistirme.
Nos fue faltando el amor. La ausencia del beso en las mañanas no pasó desapercibida. El gran abismo del hastío nos fue absorbiendo poco a poco. Todos se dieron cuenta; el mesón de la cocina, las paredes del baño, el viejo sofá y hasta el colchón. Todos... menos nosotros dos.
Work type Literary: Other
Tags edwin vergara frases, edwin vergara escritor.
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Registry info in Safe Creative
Identifier 1507314770838
Entry date Jul 31, 2015, 5:01 PM UTC
License All rights reserved
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Copyright registered declarations
Author. Holder Edwin Ferney Vergara Marín. Date Jul 31, 2015.
Information available at https://www.safecreative.org/work/1507314770838-edwin-vergara-frases