Ha sido justo en estos últimos días de campaña cuando por fín he comenzado a ver un sentido a todo este movimiento partidista. Si que es cierto que desde un primer momento me pareció todo un dislate concejalístico el hecho de que para nuestra pequeña ciudad hubiese un total de quince fuerzas políticas con deseos de representar a sus vecinos en la casa consistorial y cierto es también que no siendo de albergar malos sentimientos para con nadie -vamos, siendo un primo en toda regla- me ha costado