Pasó una semana desde el Día de la Reunión de los Siete. No podíamos salir de la ciudad por el simple hecho de que habían cerrado todas las puertas de la ciudad y estaban en alerta roja. Habían muchos rumores sobre lo que pasaba: algunos que pronto habría guerra, otros que un demonio quiere destruir la ciudad y otros tantos que había caído una maldición de ultratumba.
Victor nos explicó que por ésta época del año, cada mil años una niebla caía por la zona. La niebla era mágica y reconfortaba a