Lola es una señora de pueblo que vive en la ciudad. Quiere volver al lugar donde pasó la mayor parte de su vida para poder enterrar allí a su marido recién fallecido y hacer creer a la gente que murió junto a los suyos. Para conseguirlo se ve obligada a seguir un plan: convivir con su difunto marido en casa y trapichear con droga para reunir el dinero necesario que le permita volver sin levantar sospechas.