[En capítulos anteriores... El Ángel de la Muerte (14)].
Tot depositó suavemente su Luger en la mesilla de noche y se tumbó en la cama con sus manos entrelazadas en la nuca. Sus ojos se reflejaban como dos pequeños círculos de luz en el techo que se encendían y se apagaban al tiempo que sus párpados se abrían y se cerraban.... hasta que se cansó y los dejó abiertos. Era solo una costumbre pero al no tener cuerpo físico los ojos ya no le escocían si no parpadeaba. Tampoco necesitaba cerrarlos pa