Herida por los símbolos del mundo navego silenciosa y muda Mis manos tejen una sutil corona de disculpas y de flores para ofrendar al pie del sepulcro de un niño Un niño que dejó de ser niño para volar en alas del misterio Un niño que resume a todos los niños que fenecieron en la desidia de una absurda guerra en manos del hombre El acero del dolor se me clavó en el pecho y fue el impacto atroz que me dejó sin habla Entonces fue que dije y que maldije pero nada trae nuevamente a los niños muertos