El crecimiento del desprestigio de los políticos tiene buena parte de su origen en no haber podido solucionar la crisis económica en plazo breve de tiempo. Son más de 7 años de crisis, con una tasa de desempleo que lleva más de 4 años situada por encima del 20% y un grito social desesperado por encontrar soluciones. Los partidos hegemónicos que han tenido responsabilidades institucionales no consiguieron o no están consiguiendo ofrecer esa solución a la principal demanda de los ciudadanos