G abriel dio otro puntapié a la puerta, escuchando un portazo al cerrarse tras de sí. Avanzó hacia el centro de la suite dejando a Jessica con cuidado en el suelo.
-¿Te apetece una copa de champagne?
Jessica enarcó una ceja confundida. ¿Champagne? ¿Estaba de broma? ¿A quién le interesaba beber cuando se estaba al borde de la excitación?.
-Si te soy sincera… Eso no es precisamente lo que me apetece en este momento… -adoptó una expresión en su cara de lo más perpleja además de muy mol