PODÉIS IR EN PAZ
Podéis ir en paz. Con estas palabras el padre Hilario puso fin a su tarea dominical y sentándose al volante de su seiscientos emprendió el camino de regreso a casa. Después de cinco misas y diez vinos bien cumpliditos el viejo cura no habría pasado los actuales controles de alcoholemia; el sol entrando por las ventanillas y la modorra hicieron el resto.
Nadie sabe si perdió el control del vehículo, se durmió o si el niño se le echó encima; cuando llegaron al hospital ya no se