Hoy hemos pintado el atardecer azul con nuestros sentimientos.
El azul era profundo como el mar de acuarela. Las nubes flotaban y se fundían entre pinceladas pálidas.
El sol brillaba dorado y glorioso, iluminaba todos los confines antes de morir.
Un cielo tan profundo que se traga todas las penas del alma y te obliga a sonreír.