El tiempo y la calidad de respuesta de la consulta que un potencial cliente envía a su proveedor por correo electrónico, puede marcar la diferencia entre una primera impresión positiva o negativa.
Algunos expertos sugieren que el tiempo máximo de respuesta en los emails comerciales no debe ser mayor a 24 horas, siendo lo óptimo brindar una respuesta entre las primeras 4 horas desde que el cliente envió su consulta.