Mírame a los ojos que una vez creíste que existían únicamente para mirarte. En serio, mírame. Húndete. Hazlo mientras me aprieto la nariz con el índice y el pulgar para que la sangre no fluya libremente. Claro, he debido golpearme con algo. Dices que soy la imagen más patética que jamás contemplaste. Y que ni [...]