Los peores temores de Elrond parecían materializarse ante su desconsolada mirada. No así sus expectativas del tranquilo paseo que esperaba dar, que se diluían hasta desaparecer entre el polvo que levantaban los cientos de botas que desfilaban para agruparse en aquel valle. No tendrían ninguna posibilidad. Las probabilidades de salir vencedor en un combate mano a mano entre un elfo y uno de