Mientras se enfría el mate cocido que tengo sobre mi escritorio, hago un pequeño momento para escribirte y retomar comunicación contigo.
En tu última carta me decías que tu marido se había ido de tu casa.
Espero y deseo que la situación de tranquilidad continúe y él no haya decidido regresar.
Sería interesante que cambiaras la cerradura de la puerta y si disponés del dinero necesario también colocar unas buenas rejas para evitar que penetre al jardín y pueda llegar a molestarte o dañar las plant