La superestrella puertorriqueña está en racha. Aún colea su reciente impacto en la Super Bowl, al tiempo que ha conseguido una victoria judicial en una demanda por infracción de derechos de autor de la discográfica independiente emPawa Africa. La compañía denunció en mayo del año pasado a Bad Bunny, a su sello Rimas Entertainment y a la distribuidora The Orchard por el uso sin permiso de un sample de Empty My Pocket del compositor nigeriano Dera en su tema Enséñame a bailar. La canción, que forma parte del exitoso álbum Un verano sin ti, lideró el Billboard Hot 100 durante dos semanas seguidas en 2022.
Ahora, un juez federal ha desestimado la demanda por «falta de prosecución», lo que significa que la parte demandante ha abandonado el procedimiento. Tras la resolución, el cantante latino ha decidido reclamar al sello africano el pago de los honorarios legales bajo el argumento de que se trató de una demanda «frívola» y sin recorrido jurídico porque contaba con la autorización de la productora Lakizo Entertainment, otra titular de los derechos del tema en liza.
Excepción en la ley de copyright
La legislación estadounidense, donde por regla general cada parte paga sus propios costes legales, aplica una excepción en los casos por derechos de autor. La parte ganadora puede exigir la minuta cuando las reclamaciones se consideran «infundadas» o manejadas de forma «poco razonable», explica Digital Music News (DMN). Este es el mecanismo que han invocado los abogados de Bad Bunny para presentar el pasado 23 de marzo la reclamación de alrededor de 465.000 dólares a emPawa, cuya vista está programada para «el próximo 20 de abril», según DMN.
En el escrito, recogido por Rolling Stone, afirman que el caso «carecía de fundamento» y que «nunca se debería haber iniciado», porque la denuncia se presentó con la «esperanza» de obtener un «acuerdo multimillonario inmerecido». Según el equipo legal, jugaron con la idea de que, para evitar la mala publicidad y los costes de los abogados, la estrella mundial del reguetón accedería a un pacto. Además, acusan a emPawa Africa de presentar «objeciones y tácticas» con el único fin de dilatar el proceso, así como de «retirarse» cuando llegó el momento de presentar pruebas.
Proceso debilitado desde el comienzo
Lo cierto es que el caso ya mostraba signos de debilidad a finales de 2025. Los defensores del sello dejaron el caso alegando «diferencias irreconciliables» en torno a la estrategia, y el hecho de que no fueran capaces de encontrar un sustituto «dice mucho» de sus intenciones, recoge Billboard. Esta falta de interés derivó en que el sello incumpliera los plazos del tribunal para presentar pruebas. Por su parte, Dera, cuyo nombre real es Ezeani Chidera Godfrey, tampoco compareció ante el juez ni se molestó en solicitar la continuidad del caso, por lo que el juez «desestimó la disputa legal con perjuicio», informa Infobae, es decir, ha dado carpetazo definitivo al caso.
Honorarios millonarios en juego
Pero a lo largo de este tiempo, la máquina registradora del equipo jurídico de Bad Bunny y los codemandados ha estado en marcha con tarifas de «hasta 680 dólares la hora», especifica DMN. La discográfica emPawa Africa, si así lo estima el juez, tendrá que hacer frente al pago, puesto que la reclamación de honorarios deja fuera a Dera al considerar que «no fue el principal responsable de la tramitación de la demanda ni la financió», asegura este mismo medio.
La resolución del juez podría tener repercusión en otros litigios abiertos en la industria musical, señala iHeart. Y es que Mariah Carey reclama la friolera de un millón de dólares tras haber ganado una demanda por infracción de copyright con su hit navideño y el rapero Nelly está en una tesitura similar, aunque en este caso la cifra que pide es de 78.000 dólares.
Fuentes: DMN, Rolling Stone, Billboard, Infobae, iHeart.

