Apuntes para un primer borrador de lo que será el capítulo primero de unas versaciones que pasarán a la Historia, con mayúsculas, no como otras, bajo el título de Versaciones de un chupaplumas
Alicia Bermúdez Merino
Madrid - Spain
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http://valentina-lujan.es/alicia/capituloprimero.pdf

Este primer capítulo de las Versaciones de un chupaplumas podría, una vez pasado a limpio y desbrozado el primer borrador de las versaciones antedichas, compuesto, el antedicho, por:

Palabras 2.725

Caracteres (sin espacios) 12.141

Caracteres (con espacios) 14.919

(sin incluir cuadros de texto, ni notas al pie, ni notas al final) comenzar diciéndose que la puerta se cerró con lo que — si no fuera por temor a incurrir en la deslealtad hacia el lector de tratar de mediatizarlo haciéndole concebir la idea de una Sonia que, entendemos, no tenemos derecho ninguno a proporcionarle al objeto de no obstaculizar su propia elaboración del personaje — podríamos denominar el sigilo, la suavidad y el cuidado con que la señora de Ramírez (hijo), con sus guantes de terciopelo, cerró la puerta para no despertar al marido (anciano e inmensamente rico) tras haberle administrado un somnífero o quien sabe si no arsénico o cianuro antes de fugarse con su amante.

Pero (como ya decimos una vez desbrozado el borrador), entendiendo que no tenemos derecho a mediatizar al lector haciéndole concebir la idea de que Sonia tenga una mente asesina, creemos (mi amigo y yo) que vamos a optar por, como Lola me indicase (a mí sólo) a instancias de que mi amigo me encargara pensar (y me encargó), algo de índole más intelectual y que nuestra conversación se centre en aspectos psicológicos, caracterológicos o incluso temperamentales de los personajes dando, todo ello, lugar a un argumento de menos acción, es verdad — reconoce, arrepentida tal vez, la misma Lola (no sé si inducida por mi amigo o por su cuenta) — y menos trepidante, pero de contenido más filosófico y, por tanto, también posiblemente de más calidad literaria con el que podamos (mi amigo y yo, solos a ser posible si nos las ingeniamos para evitar a mi madre), sin apasionamiento y muy serenamente, plasmar negro sobre blanco nuestros desacuerdos que, para decirlo con propiedad y no inducir a error, ella dice “sus desacuerdos”, y yo/nosotros no sé/sabemos, entonces, si se refiere a los desacuerdos entre mi amigo y yo o entre mi amigo y Lola (lo que me/nos lleva a entender, pero no quiero/queremos afirmar nada antes de consultar con mi amigo, que “ella” es mi madre) que, si no me he hecho yo un lío, son, me parece a mí, muy diferentes en sus planteamientos y en su manera de concebir qué o cómo es una obra literaria, o, por lo menos, qué o cómo es la obra literaria que a mí (o a mi amigo) personalmente me/le/nos gustaría escribir y escribiríamos si no me/nos sintiéramos bloqueados, atrapados en la duda, de si me/nos conviene más la acción, {como dice ella (¿madre?) que dice él}, o en la psicología, {como digo yo que dice ella (¿Lola?)}, aunque, para decir la verdad, yo/nosotros, sin la ayuda del uno (u otro), en un caso, o sin la del otro (otra/s, en este caso) no sé si voy/vamos a ser capaz/capaces de abordar ninguna de las opciones porque, como dice mi madre, a quién habré salido tan irresoluto y pusilánime y con tan poquísima iniciativa como para no darme cuenta de que ese par de dos, dice ella (aunque a mí me salen más, pero Lola, o mi amigo, me/nos recuerdan que estoy/estamos desbrozando) que, dice también (infiero que mi madre), parezco no darme cuenta y que a quién habré salido con tan poquita vista de que lo que quieren es utilizarme/utilizarnos como brazo/s ejecutor/es — mi madre a veces utiliza un lenguaje un tanto excesivo — de sus respectivos fines.

Y nos hemos reunido, todos, aunque sin contar con el vecino barbilampiño de los zapatos de tacón color pistacho, ni con los japoneses ni la pareja de argentinos del museo, ni con el novio polaco de la fisioterapeuta, ni otros tantos otros/otras ya que, unos (así, en general y sin concretar géneros) no han podido asistir a la reunión por hallarse inmersos en sus propios asuntos o respectivas ocupaciones y, otros (también en genérico e igualmente sin género), por ser considerados no sabemos (todavía) si personajes secundarios (en primera instancia) o, directamente, meros figurantes del todo, y por completo (y por tanto) prescindibles.

Continuará1

1Cuando nos pongamos de acuerdo en cómo empezar.

*

Apuntes para un primer borrador de lo que será el capítulo primero de unas versaciones que pasarán a la Historia, con mayúsculas, no como otras, bajo el título de

Versaciones de un chupaplumas

Sergio Escalante

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Code: 2308074993906
Date: Aug 7 2023 10:53 UTC
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Escritora, porque la escritura es lo que profeso. Pero, no siendo la escritura mi fuente de ingresos, no me atrevería a denominarla mi profesión. No creo, por otra parte, que estuviera dispuesta a avenirme a complacer a nadie, lector o editor. Ni a comprometerme a cumplir los plazos de entrega a que deben ceñirse tantos de los que publican. Literatura por encargo, como si el escritor fuera un sastre o un fabricante de electrodomésticos. Me espanta el sólo pensarlo. No tengo formación académica.

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