About the work
https://valentina-lujan.es/N/nuevastecno.pdf
Nuevas Tecnologías
- ¡Madre, que están aquí los del uranio!
- ¿Enriquecido?
- No sé; espera… Que dice mi madre que…
- No, señora – voceó el hombre alzando la vista hacia la ventana. Y, a modo de explicación –: venimos a llevárnoslo.
- Ah, pues entonces… – replicó la mujer, que desapareció del hueco de la ventana rezongando que a saber dónde estaría algo que, al aumentar la distancia, no entendimos.
Escuchamos sí, claramente, cómo en tono desabrido informaba –: El empobrecido, Manolo.
Y que espabilase, cacho vago, mirando a ver si detrás de la puerta, colgada de la alcayata…
- Es que se nos pierde mucho la llave – manifestó la criatura ante la mirada interrogativa del hombre y, porque quedase más claro –: del lavaderillo pequeño, donde lo vamos almacenando hasta que ustedes vienen a recogerlo.
About the creator
Escritora, porque la escritura es lo que profeso. Pero, no siendo la escritura mi fuente de ingresos, no me atrevería a denominarla mi profesión. No creo, por otra parte, que estuviera dispuesta a avenirme a complacer a nadie, lector o editor. Ni a comprometerme a cumplir los plazos de entrega a que deben ceñirse tantos de los que publican. Literatura por encargo, como si el escritor fuera un sastre o un fabricante de electrodomésticos. Me espanta el sólo pensarlo.
No tengo formación académica.
Ah, que se me olvidaba explicar a mis lectores, y a mis seguidores, y a mis amigos y enemigos, por qué "Telas de araña con bastón, canario y abanico"; y ello es por algo tan sencillo como el hecho de que la vida, todas las vidas, son exactamente una tela de araña, entretejiéndose, las unas con las otras.
He de confesar también que el título no se me ocurrió a mí; no. El título es el de un cuadro, grande, al óleo, que vi hace muchos años no recuerdo ya dónde en una exposición y en el que, aunque me dejé los ojos escrutándolo, no logré encontrar ni el bastón ni el canario ni el abanico y que, además y desafortunadamente, no recuerdo el nombre del autor.