Sobre la obra
http://valentina-lujan.es/Cajabombones/sinquehubiese.pdf
las tardes en ocasiones se torcían y podíamos encontrarnos con que, como venimos de ver, tras una andadura que nos había colocado en la casilla 16 nos veíamos de nuevo en la 1 haciéndonos las mismas preguntas que ya nos habíamos formulado tantas veces, y forzados por lo tanto a buscar unas respuestas nuevas, diferentes, que no nos abocasen a unas conclusiones que nuevamente devolverían a la rueca — por utilizar una metáfora tan del gusto de la señorita X —el copo que pensamos alguna vez tener ya hilado.
En tales ocasiones — y cabiendo la posibilidad de volver a emprender el camino otra vez a ciegas, o, más engorrosa pero con mayores garantías de no incurrir en los mismos errores, la de hacer un riguroso examen buscando dónde o cuándo habíamos cometido algún fallo — los criterios a seguir no eran unánimes y, por evitar más pérdidas de tiempo y nuevas discusiones, se optaba por hacer dos grupos y que conforme a su elección cada uno siguiese una de las opciones.
Así pues nos encontrábamos con:
Opción nº1 – Colocarse en y continuar como si nada.
Opción nº2 – Hacer el examen por doloroso que resultase.
Comentarios
Sobre el creador
Escritora, porque la escritura es lo que profeso. Pero, no siendo la escritura mi fuente de ingresos, no me atrevería a denominarla mi profesión. No creo, por otra parte, que estuviera dispuesta a avenirme a complacer a nadie, lector o editor. Ni a comprometerme a cumplir los plazos de entrega a que deben ceñirse tantos de los que publican. Literatura por encargo, como si el escritor fuera un sastre o un fabricante de electrodomésticos. Me espanta el sólo pensarlo.
No tengo formación académica.
Ah, que se me olvidaba explicar a mis lectores, y a mis seguidores, y a mis amigos y enemigos, por qué "Telas de araña con bastón, canario y abanico"; y ello es por algo tan sencillo como el hecho de que la vida, todas las vidas, son exactamente una tela de araña, entretejiéndose, las unas con las otras.
He de confesar también que el título no se me ocurrió a mí; no. El título es el de un cuadro, grande, al óleo, que vi hace muchos años no recuerdo ya dónde en una exposición y en el que, aunque me dejé los ojos escrutándolo, no logré encontrar ni el bastón ni el canario ni el abanico y que, además y desafortunadamente, no recuerdo el nombre del autor.