Sobre la obra
http://valentina-lujan.es/alicia/peroloquepr.pdf
Versaciones de un chupaplumas
¡Hala, ya está!
Pero no está, que se lo
tengo que decir a Lola; no
está porque lo que él
pregunta en realidad, es:
– ¿Así que eso es todo?
– Bueno ― contesto
―, naturalmente tengo…
bueno, mira, ya lo has visto…
Y le iba a enseñar las páginas con las
indicaciones de Lola, pero como no las he
desarrollado personalmente todavía, detengo el
gesto de buscarlas y le resumo, a él1, que creo
que entre lo de mi madre, y lo del botón de la
camisa, y lo de los guisantes y lo de la papelera del ministerio y unas
cuantas cosillas más2, me parece que lo de su nov…
– Lo de mi novia ― dice, sin dejarme terminar el planteamiento ―,
casi va a ser mejor que lo olvides o, por lo menos, lo dejes de momento un
poquito aparcado.
– ¿Eso precisamente?
– Eso precisamente.
– ¿Estás queriendo decir que no te entusiasma?
– No.
– O sea: que sí te entusiasma.
– ¿No te he dicho que no?
– Pero, una criatura tan deliciosa… De acuerdo que lo que se dice
una beldad no será, eso ya lo sabemos, ¿pero estás seguro de que con el
resto de sus innumerables atractivos no t…
– No, no tenemos suficiente.
– ¿Lo has pensado bien?
– No hay que pensarlo mucho ― dice ―. No tenemos, es más que
evidente, ni los elementos de juicio, ni la madurez imprescindible para
embarcarnos en una historia de amor. Así que…
1 De manera sucinta, que dice ella que queda muy literario.
2 Y tan liado que estoy ahora, además, buscando una cocinera porque Lola dice que no
da abasto. Y yo quiero que Lola se encuentre a gusto, tan buen servicio que me hace
(aunque al remate me puso una nota de que sólo había tenido tiempo de planchar dos
camisas y la manga de otra, porque miró el reloj y vio que era tardísimo y que llegaba
tarde a la cita que tenía con su manicura)
Versaciones de un chupaplumas
¡Hala, ya está!
– A ella no la conozco ― le digo ―pero tú, madurez… Si no
recuerdo mal yo soy tan sólo unos meses más jóvenes que tú, y ya no voy a
cumplir los…
– ¿Y qué quieres decirme con eso? ¿O es que piensas acaso que
porque sea mayor que tú ya soy un viejo?
– ¡No; por supuesto que no! Pero sí lo bastante adulto como para
darte cuenta de que ya va siendo hora para determinadas cosas. Luego, va
pasando el tiempo y, cuando quiere uno darse cuenta…
– No, si algo de razón puedes estar teniendo. Pero, aun así…
– Venga, hombre, anímate.
– No seas terco, ¿quieres?
– De acuerdo, de acuerdo; lo que tú quieras y como tú lo quieras, yo
tan sólo soy un aficionado en estas lides, pero, estoy plenamente
convencido de que todo lo relacionado con el amor da much…
– Oh, sí. Muchas alegrías, muchas satisfacciones, pero tan… No sé,
hace falta mucho tacto, mucha destreza, una sensibilidad muy especial para
desenvolverse con soltura en un terreno tan delicado como es el del amor y,
sobre todo, como es nuestro caso, cuando no queremos bajo ningún
concepto caer en tópicos ni en lugares comunes ni en…
– Ah; no, claro. Nosotros “no queremos caer en tópicos”, nosotros ―
creo que me estoy empezando a cansar de que ponga pegas a todo, y debe
de ser por eso que me pongo un poco impertinente ― “huimos como alma
que lleva el diablo de los lugares comunes”, nosotros “somos seres
diferentes al resto de los mortales”, nosot…
– ¡Hombre ― me corta ―, no digo yo tanto! No digo yo tanto,
pero… Todo aquello, cuando lo del Retiro… ¿Te acuerdas?
– Sí, claro ― me acuerdo ―. La primera vez, por cierto, que me
hablaste de ella.
– Exacto. Mientras mirábamos las barcas y todo eso, ¿verdad?
– Justamente ―le digo.
Pero a Lola le tendré que decir que, con este giro imprevisto que ha
tomado la pregunta, me he atascado; y ella lo solucionará con unas judías
con oreja que, lo mismo, a lo mejor hasta son de lata como las de la mujer
de Ramírez.
Qué qué ganas tengo de encontrar una cocinera y comer en
condiciones, como cuando tenía los cajones con llave.
Comentarios
Sobre el creador
Escritora, porque la escritura es lo que profeso. Pero, no siendo la escritura mi fuente de ingresos, no me atrevería a denominarla mi profesión. No creo, por otra parte, que estuviera dispuesta a avenirme a complacer a nadie, lector o editor. Ni a comprometerme a cumplir los plazos de entrega a que deben ceñirse tantos de los que publican. Literatura por encargo, como si el escritor fuera un sastre o un fabricante de electrodomésticos. Me espanta el sólo pensarlo.
No tengo formación académica.
Ah, que se me olvidaba explicar a mis lectores, y a mis seguidores, y a mis amigos y enemigos, por qué "Telas de araña con bastón, canario y abanico"; y ello es por algo tan sencillo como el hecho de que la vida, todas las vidas, son exactamente una tela de araña, entretejiéndose, las unas con las otras.
He de confesar también que el título no se me ocurrió a mí; no. El título es el de un cuadro, grande, al óleo, que vi hace muchos años no recuerdo ya dónde en una exposición y en el que, aunque me dejé los ojos escrutándolo, no logré encontrar ni el bastón ni el canario ni el abanico y que, además y desafortunadamente, no recuerdo el nombre del autor.