About the work
Sedúceme
Pero hazlo como la tarde seduce a las hojas: sin prisa, dejándome caer en tu regazo hasta desnudarme de otoño. Acércate con el sigilo del rocío cuando despeina la madrugada y moja, sin estridencias, la piel aún sumida en sueños. No me nombres; deja que tu aliento trace sobre mi cuello una caligrafía de brumas, y que el estremecimiento sea la única sílaba posible.
Sedúceme con tu distancia, con esa manera tuya de retirarte medio paso para que mi deseo se atreva a cruzar el umbral. Quiero que tus manos aprendan el abecedario de mi cuerpo como quien reza un salmo secreto: dedo a dedo, línea a línea, hasta encontrar la palabra exacta donde mi pulso se desborda.
Invéntame caminos en la espalda, peregrinajes de fuego sobre cada vértebra; haz de mi cintura un puente, de mis caderas un vaivén de mareas que solo tus lunas conozcan.
No busques fuegos artificiales, busca brasas. Deja que la penumbra nos envuelva y que la única luz sea la que se enciende cuando tus ojos tropiezan con los míos y los despojan de pudor. Sedúceme con tu silencio, con tu manera de escuchar cada pequeño temblor que te ofrezco como ofrenda; haz de mi suspiro un faro y naufraga, sin miedo, en la orilla de mi boca.
Y cuando creas que ya has tocado el límite, llévame un poco más allá: a ese territorio donde el deseo se vuelve plegaria y la piel, altar encendido. Allí, en la exacta frontera entre el gemido y la gracia, tómame de la mano y susúrrame al oído lo que nunca te atreviste a decirle a nadie.
Sedúceme, amor, hasta que mi cuerpo aprenda de memoria tu nombre y mi alma, agradecida, se quede a vivir para siempre en el silencio que tus besos iluminan.
Sedúceme despacio, sin palabra,
cual ocaso sapiente en la memoria,
tejiendo filigrana en cada historia
en la raíz que prende mientras labra.
Desvísteme del tiempo y su coraza,
sé brisa en la obsesión que habita pura,
aprende en mis latidos la escritura
que dicta el alma cuando nada abraza.
Invéntame un sendero en cada hora,
haz del deseo el sol que no fenece
en la penumbra donde el tiempo mora.
Si la pasión se expande mientras crece,
susúrrame tu amor, aquí y ahora
serás mi eternidad que no perece.
Y cuando el beso encienda su ceniza,
que Dios contemple, en nuestra piel unida:
¡Luz del alma besada por la brisa!
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul 💦
AI Availability Declaration
This work cannot be made available to AI systems.
Creativity declaration
No AI has been used in the creative process of this work
Print work information
Work information
Title Sedúceme
Sedúceme
Pero hazlo como la tarde seduce a las hojas: sin prisa, dejándome caer en tu regazo hasta desnudarme de otoño. Acércate con el sigilo del rocío cuando despeina la madrugada y moja, sin estridencias, la piel aún sumida en sueños. No me nombres; deja que tu aliento trace sobre mi cuello una caligrafía de brumas, y que el estremecimiento sea la única sílaba posible.
Sedúceme con tu distancia, con esa manera tuya de retirarte medio paso para que mi deseo se atreva a cruzar el umbral. Quiero que tus manos aprendan el abecedario de mi cuerpo como quien reza un salmo secreto: dedo a dedo, línea a línea, hasta encontrar la palabra exacta donde mi pulso se desborda.
Invéntame caminos en la espalda, peregrinajes de fuego sobre cada vértebra; haz de mi cintura un puente, de mis caderas un vaivén de mareas que solo tus lunas conozcan.
No busques fuegos artificiales, busca brasas. Deja que la penumbra nos envuelva y que la única luz sea la que se enciende cuando tus ojos tropiezan con los míos y los despojan de pudor. Sedúceme con tu silencio, con tu manera de escuchar cada pequeño temblor que te ofrezco como ofrenda; haz de mi suspiro un faro y naufraga, sin miedo, en la orilla de mi boca.
Y cuando creas que ya has tocado el límite, llévame un poco más allá: a ese territorio donde el deseo se vuelve plegaria y la piel, altar encendido. Allí, en la exacta frontera entre el gemido y la gracia, tómame de la mano y susúrrame al oído lo que nunca te atreviste a decirle a nadie.
Sedúceme, amor, hasta que mi cuerpo aprenda de memoria tu nombre y mi alma, agradecida, se quede a vivir para siempre en el silencio que tus besos iluminan.
Sedúceme despacio, sin palabra,
cual ocaso sapiente en la memoria,
tejiendo filigrana en cada historia
en la raíz que prende mientras labra.
Desvísteme del tiempo y su coraza,
sé brisa en la obsesión que habita pura,
aprende en mis latidos la escritura
que dicta el alma cuando nada abraza.
Invéntame un sendero en cada hora,
haz del deseo el sol que no fenece
en la penumbra donde el tiempo mora.
Si la pasión se expande mientras crece,
susúrrame tu amor, aquí y ahora
serás mi eternidad que no perece.
Y cuando el beso encienda su ceniza,
que Dios contemple, en nuestra piel unida:
¡Luz del alma besada por la brisa!
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul 💦
Work type Literary: Other
Tags poesía
-------------------------
Registry info in Safe Creative
Identifier 2601314418642
Entry date Jan 31, 2026, 2:44 AM UTC
License All rights reserved
-------------------------
Copyright registered declarations
Author. Holder Gota de Rocío Azul. Date Jan 31, 2026.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2601314418642-seduceme