About the work
TRES FORMAS DE MÍ
(Conversación a tres bandas entre mi yo poeta niño, mi yo poeta adulto y una voz etérea)
VOZ DEL POETA NIÑO:
Me escondo en la sombra de un recuerdo
donde el mundo era juego y tibieza.
Pero algo en mí se ha vuelto más cuerdo,
y ya no me basta la sola belleza.
VOZ DEL POETA ADULTO:
He escrito mi alma sobre la madera,
con tinta de dudas y versos sin dueño.
Cada palabra es una primavera
que florece en medio de un pequeño sueño.
VOZ ETÉREA:
No soy carne, ni tiempo, ni pasado,
pero vibro en el temblor de tu pecho.
Soy la voz que acude cuando has callado,
el susurro que nunca halla su lecho.
NIÑO:
No penséis que todo está vencido,
aunque el vacío nos desespere.
Hay un amor que sigue encendido,
aunque la piel ya no lo espere.
ADULTO:
Te escucho, niño, desde la herida,
donde el alma se vuelve quebrada.
Volví del coma en busca de vida,
pero hallé la fe deshilachada.
VOZ ETÉREA:
Yo estuve allí, cuando no sabías,
cuando el temblor te alzó su barrera.
Fui la voz que en tus noches frías
te abrazó sin que tú lo supieras.
NIÑO:
Mi voz lo llama desde la bruma,
pero su nombre se me desliza.
A veces siento que es sólo espuma,
y que su luz ya no me avisa.
ADULTO:
Me hablé sin voz, me miré sin nombre,
y ahora el espejo no me contesta.
Pero algo en mí, como un viejo hombre
me dice que él tiene la respuesta.
He vuelto a hablarle, sin exigencia,
sin esperar respuesta precisa.
Y, en medio de tanta ausencia,
hay algo en mi alma que se suaviza.
VOZ ETÉREA:
Soy como el aire que no se toca,
pero que mueve lo que respiras.
No soy certeza, ni soy la roca,
pero sostengo todos tus días.
NIÑO:
A veces creo, otras me escondo,
pero tu voz me sigue latiendo.
Aunque la fe se vuelva fondo...
hay algo en mí que sigue creciendo.
ADULTO:
Hoy te abrazo, niño profeta,
porque tu fe me sigue salvando.
Tu voz sencilla, tu alma completa,
me enseñan que sigo caminando.
VOZ ETÉREA:
No soy la luz que tú concebiste,
ni la respuesta que tú veneras.
Pero en tu grieta, más real y triste,
soy quien te dijo... que no te fueras.
ADULTO:
Ya no sé quién habla cuando suspiro,
si es mi infancia, mi herida o mi cielo.
Pero hay un canto que nunca retiro,
y en él los tres somos el mismo anhelo.
VOZ ETÉREA:
Y yo os bendigo, desde lo eterno,
porque sois uno, aunque distintos.
Niño y poeta, luz en invierno,
verso y silencio... ya sois instintos.
LAS TRES VOCES, NIÑO, ADULTO Y VOZ ETÉREA:
Y si al final no somos lo que fuimos,
ni lo que somos, ni lo que seremos...
¿quién escribe en nosotros cuando dormimos,
y qué nombre tiene lo que no sabemos?
J. R. Félix de la Rosa
23 de agosto a 4 de octubre de 2025
Shown in
AI Availability Declaration
This work cannot be made available to AI systems.
Creativity declaration
No AI has been used in the creative process of this work
Print work information
Work information
Title TRES FORMAS DE MÍ
TRES FORMAS DE MÍ
(Conversación a tres bandas entre mi yo poeta niño, mi yo poeta adulto y una voz etérea)
VOZ DEL POETA NIÑO:
Me escondo en la sombra de un recuerdo
donde el mundo era juego y tibieza.
Pero algo en mí se ha vuelto más cuerdo,
y ya no me basta la sola belleza.
VOZ DEL POETA ADULTO:
He escrito mi alma sobre la madera,
con tinta de dudas y versos sin dueño.
Cada palabra es una primavera
que florece en medio de un pequeño sueño.
VOZ ETÉREA:
No soy carne, ni tiempo, ni pasado,
pero vibro en el temblor de tu pecho.
Soy la voz que acude cuando has callado,
el susurro que nunca halla su lecho.
NIÑO:
No penséis que todo está vencido,
aunque el vacío nos desespere.
Hay un amor que sigue encendido,
aunque la piel ya no lo espere.
ADULTO:
Te escucho, niño, desde la herida,
donde el alma se vuelve quebrada.
Volví del coma en busca de vida,
pero hallé la fe deshilachada.
VOZ ETÉREA:
Yo estuve allí, cuando no sabías,
cuando el temblor te alzó su barrera.
Fui la voz que en tus noches frías
te abrazó sin que tú lo supieras.
NIÑO:
Mi voz lo llama desde la bruma,
pero su nombre se me desliza.
A veces siento que es sólo espuma,
y que su luz ya no me avisa.
ADULTO:
Me hablé sin voz, me miré sin nombre,
y ahora el espejo no me contesta.
Pero algo en mí, como un viejo hombre
me dice que él tiene la respuesta.
He vuelto a hablarle, sin exigencia,
sin esperar respuesta precisa.
Y, en medio de tanta ausencia,
hay algo en mi alma que se suaviza.
VOZ ETÉREA:
Soy como el aire que no se toca,
pero que mueve lo que respiras.
No soy certeza, ni soy la roca,
pero sostengo todos tus días.
NIÑO:
A veces creo, otras me escondo,
pero tu voz me sigue latiendo.
Aunque la fe se vuelva fondo...
hay algo en mí que sigue creciendo.
ADULTO:
Hoy te abrazo, niño profeta,
porque tu fe me sigue salvando.
Tu voz sencilla, tu alma completa,
me enseñan que sigo caminando.
VOZ ETÉREA:
No soy la luz que tú concebiste,
ni la respuesta que tú veneras.
Pero en tu grieta, más real y triste,
soy quien te dijo... que no te fueras.
ADULTO:
Ya no sé quién habla cuando suspiro,
si es mi infancia, mi herida o mi cielo.
Pero hay un canto que nunca retiro,
y en él los tres somos el mismo anhelo.
VOZ ETÉREA:
Y yo os bendigo, desde lo eterno,
porque sois uno, aunque distintos.
Niño y poeta, luz en invierno,
verso y silencio... ya sois instintos.
LAS TRES VOCES, NIÑO, ADULTO Y VOZ ETÉREA:
Y si al final no somos lo que fuimos,
ni lo que somos, ni lo que seremos...
¿quién escribe en nosotros cuando dormimos,
y qué nombre tiene lo que no sabemos?
J. R. Félix de la Rosa
23 de agosto a 4 de octubre de 2025
Work type Literary: Other
Tags voz, niño, adulto, conversación, poeta
-------------------------
Registry info in Safe Creative
Identifier 2601074203700
Entry date Jan 7, 2026, 2:04 PM UTC
License All rights reserved
-------------------------
Copyright registered declarations
Author 100.00 %. Holder J. R. Félix de la Rosa. Date Jan 7, 2026.
Information available at https://www.safecreative.org/work/2601074203700-tres-formas-de-mi