Lastres y pactos
30/03/2024
2403307526088

Sobre la obra

https://valentina-lujan.es/C/cuandollegamosaeso.pdf
Cuando llegamos a eso que se llama uso de razón ya llevamos un lastre, aunque no lo recordemos; ya hemos tenido encuentros y desencuentros con aquellos que todo lo que hicieron por nosotros fue por nuestro bien; ya nos han reprochado y les hemos reprochado y nos hemos los unos a los otros y los otros a los unos replicado y contrarreplicado.
Y cuando ponemos la mano por primera vez en el picaporte de la puerta de nuestro mundo y de los nuestros para abrirla y entrar en el primer contacto con esos otros “otros” que no son los otros ya conocidos o vividos en propia carne y con los que para bien o para mal o para regular ya hemos establecido unos vínculos y firmado los correspondientes pactos de no agresión (o de no sacarnos los ojos, por lo menos) lo hacemos — según cómo nos haya ido la fiesta hasta el momento — o asomando el hocico con prudencia o a pecho descubierto y tumba abierta y… pues que sea lo que Dios quiera.
¿Hay más opciones?
Pues… Bueno, ¿Cuáles?
Se es confiado y generoso y comprensivo y tolerante y filántropo o se es desconfiado y egoísta e incomprensivo e intolerante y misántropo, o se es un poco de lo uno y un poco de lo otro porque “pero” pero “pero”.
Así que, entre unas cosas y otras y a pesar de los “peros” parece que hay bastantes opciones. Sí. Ninguna neta, ninguna pura, ninguna limpia del todo; pero las hay.
Y los otros, los “otros” nuevos con los que nos encontramos ahí fuera están en las mismas, en las mismas y arrastrando, como nosotros, las propias experiencias de sus propias fiestas; predispuestos, lo mismo que nosotros que a saber de cuál de las categorías seamos, a lanzarnos en los brazos del de enfrente o a su yugular o, por el pero “pero”, a guardar las distancias, y las formas, y los ases en las mangas, y a pactar.
Por lo general, y de peor o mejor grado, se termina — en virtud de una amplia batería de argumentos de lo más heterogéneo y contradictorios muchas veces — por pactar.
Pero pactar es como cuando, en una comida, se pide vino rosado no porque sea el que se está prefiriendo sino porque, “caramba, no es tan tinto como yo lo quería, confórmate por tanto (y aunque sea) aunque no esté siendo tan blanco como lo querrías tú”.
Y nos repartimos, en buena armonía y para ir abriendo boca así para empezar, pequeñas tiranías y esclavitudes que, no hay que desesperar ni que agobiarse, ya irán de nuestra propia mano yendo a más.
De forma que — y para ir terminando — lo mismo que en la niñez sucedió dentro de la familia, sucede en la vida adulta en todo tipo de relaciones; más naturalmente en las afectivas — ya que en las laborales o de otras índoles es comprensible que haya que avenirse a acuerdo —, quiero decir “de forma más problemática” puesto que entran bastante en conflicto los sentimientos con los intereses aunque curiosamente suelen andar con demasiada frecuencia mezclados, interfiriéndose, y eso suele dar malísimos resultados.

*

Literaria: Otros
circunloquios
prosa
Exhibida en

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Valentina Luján
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Creación 100% humana

En fecha: Mar 30, 2024, 2:09 PM

Nivel de identificación: Medio

Contenido ficticio

En fecha: Mar 30, 2024, 2:09 PM

Nivel de identificación:
Medio
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Información de la obra

Título Lastres y pactos
https://valentina-lujan.es/C/cuandollegamosaeso.pdf
Cuando llegamos a eso que se llama uso de razón ya llevamos un lastre, aunque no lo recordemos; ya hemos tenido encuentros y desencuentros con aquellos que todo lo que hicieron por nosotros fue por nuestro bien; ya nos han reprochado y les hemos reprochado y nos hemos los unos a los otros y los otros a los unos replicado y contrarreplicado.
Y cuando ponemos la mano por primera vez en el picaporte de la puerta de nuestro mundo y de los nuestros para abrirla y entrar en el primer contacto con esos otros “otros” que no son los otros ya conocidos o vividos en propia carne y con los que para bien o para mal o para regular ya hemos establecido unos vínculos y firmado los correspondientes pactos de no agresión (o de no sacarnos los ojos, por lo menos) lo hacemos — según cómo nos haya ido la fiesta hasta el momento — o asomando el hocico con prudencia o a pecho descubierto y tumba abierta y… pues que sea lo que Dios quiera.
¿Hay más opciones?
Pues… Bueno, ¿Cuáles?
Se es confiado y generoso y comprensivo y tolerante y filántropo o se es desconfiado y egoísta e incomprensivo e intolerante y misántropo, o se es un poco de lo uno y un poco de lo otro porque “pero” pero “pero”.
Así que, entre unas cosas y otras y a pesar de los “peros” parece que hay bastantes opciones. Sí. Ninguna neta, ninguna pura, ninguna limpia del todo; pero las hay.
Y los otros, los “otros” nuevos con los que nos encontramos ahí fuera están en las mismas, en las mismas y arrastrando, como nosotros, las propias experiencias de sus propias fiestas; predispuestos, lo mismo que nosotros que a saber de cuál de las categorías seamos, a lanzarnos en los brazos del de enfrente o a su yugular o, por el pero “pero”, a guardar las distancias, y las formas, y los ases en las mangas, y a pactar.
Por lo general, y de peor o mejor grado, se termina — en virtud de una amplia batería de argumentos de lo más heterogéneo y contradictorios muchas veces — por pactar.
Pero pactar es como cuando, en una comida, se pide vino rosado no porque sea el que se está prefiriendo sino porque, “caramba, no es tan tinto como yo lo quería, confórmate por tanto (y aunque sea) aunque no esté siendo tan blanco como lo querrías tú”.
Y nos repartimos, en buena armonía y para ir abriendo boca así para empezar, pequeñas tiranías y esclavitudes que, no hay que desesperar ni que agobiarse, ya irán de nuestra propia mano yendo a más.
De forma que — y para ir terminando — lo mismo que en la niñez sucedió dentro de la familia, sucede en la vida adulta en todo tipo de relaciones; más naturalmente en las afectivas — ya que en las laborales o de otras índoles es comprensible que haya que avenirse a acuerdo —, quiero decir “de forma más problemática” puesto que entran bastante en conflicto los sentimientos con los intereses aunque curiosamente suelen andar con demasiada frecuencia mezclados, interfiriéndose, y eso suele dar malísimos resultados.

*
Tipo de obra Literaria: Otros
Etiquetas circunloquios, prosa

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Información de registro en Safe Creative

Identificador 2403307526088
Fecha de registro 30 mar. 2024 14:09 UTC
Licencia Todos los derechos reservados

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Declaraciones de autoría y derechos inscritas

Autor. Titular Valentina Luján. Fecha 30 mar. 2024.


Información disponible en https://www.safecreative.org/work/2403307526088-lastres-y-pactos
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