SAFE CREATIVE    CREATORS    SAFE STAMPER    TIPS   BLOG

Noticias

Webflow vs. Framer: qué plataforma «no-code» elegir

  • Webflow y Framer son las dos herramientas que han impulsado la moda del no-code, permitiendo a cualquier persona construir webs bonitas y funcionales, sin conocimientos técnicos. 
  • Aunque comparten una filosofía similar y muchas características comunes, cada una de ellas está orientada a un tipo de público y se ha especializado en un tipo de página web.  

Nunca habían existido tantas herramientas y aplicaciones que nos permitieran lanzar una página web sin tener ningún conocimiento de programación. Es la moda del llamado no-code y podríamos pensar que es exclusivamente gracias a la IA, pero lo cierto es que ya hace muchos años que plataformas como Webflow y Framer nacieron para hacer realidad ese objetivo.  

A día de hoy, la realidad es que estas herramientas todavía ofrecen una profundidad de opciones y, especialmente, un control mayor que el de las soluciones puramente automáticas. Hemos probado ambas herramientas para escribir este análisis y explicarte sus principales diferencias. Esperamos que así puedas identificar cuál deberías usar dependiendo del tipo de proyecto que tengas y tu experiencia previa. 

Cómo llegó Webflow a dominar el diseño no-code 

Webflow fue fundada en San Francisco en 2013. Su objetivo era ambicioso: permitir a los diseñadores programar sus propias webs sin tener conocimientos técnicos. Pero, curiosamente, el secreto de su éxito fue ofrecer su producto tanto a principiantes como a programadores que querían simplificar su trabajo. A diferencia de otras herramientas similares, Webflow no esconde cómo se construye el código y te da un control total sobre el resultado, aunque esto pueda asustar a un perfil no tan experto. 

Esta complejidad y profundidad han permitido que muchas empresas y creadores de contenido hayan confiado en ella. De hecho, aunque otras soluciones como WordPress son vistas con cierto recelo por los programadores, Webflow tiene un prestigio inusual en esta comunidad de profesionales.  

La evolución de Framer  

Framer, en cambio, es una empresa europea fundada en Ámsterdam en 2014. Su evolución ha sido de lo más curiosa: empezó como una herramienta muy específica de prototipado para los equipos de desarrollo de empresas como Facebook o Spotify, pero poco después dio un giro radical y se convirtió en un constructor de páginas web orientado a un usuario particular y a pequeñas empresas. Es una plataforma que prioriza la parte visual de una página web, difuminando la frontera entre el diseño que pintamos en una servilleta y el resultado final.

Cuándo elegir cada una de ellas 

Webflow es una herramienta que está más orientada a sitios corporativos de gran tamaño o de cierta complejidad como sitios webs con contenido dinámico o proyectos que necesitan una arquitectura de la información más compleja. Por decirlo de manera muy simplificada, es perfecta para webs pensadas para el largo plazo y que vayan a necesitar muchos cambios en el futuro. 

En cambio, Framer está más especializada en la creación de páginas estáticas como pueden ser, por ejemplo, las landing pagesmicrosites corporativos o páginas web de pequeñas empresas. Si necesitas lanzar una campaña de marketing mañana mismo, crear un portfolio con tus fotografías o una web para una start-up que necesita lucir increíble en poco tiempo, Framer te permite conseguirlo mucho más rápido y con un acabado estético que en Webflow te llevaría más tiempo lograr. 

Dos experiencias de trabajo distintas  

La experiencia de uso cambia totalmente entre una y otra. En Webflow, el proceso es muy parecido a la programación real: colocar una pieza encima de otra tal como harías en una web de verdad. Así todo termina encajando perfectamente en cualquier pantalla de forma automática, pero requiere más tiempo de trabajo y planificación previa para evitar problemas.  

Por otro lado, usar Framer es parecido a trabajar con un programa al estilo de PowerPoint. Dispones de diferentes elementos que puedes arrastrar a cualquier punto de la página web sin miedo a romper nada. Te da una libertad muy grande que permite conseguir resultados espectaculares en pocos minutos. Pero, si no eres muy ordenado, puedes acabar con un caos de capas y elementos que te costará modificar en el futuro.  

Ambas plataformas disponen de plantillas o templates que te pueden servir como base para diferentes usos. En el caso de Webflow, existe una galería oficial donde cada diseño disponible ha pasado por una auditoría para asegurar que cumple con todos los requisitos. En la mayoría de los casos, sus plantillas suelen tener un enfoque más orientado a empresas. Framer, por su parte, tiene un enfoque mucho más artístico y experimental, con una comunidad que comparte diseños más estéticos y originales.  

Si estás buscando funciones más avanzadas, Webflow saca cierta ventaja. Permite integrar un sistema de registros y áreas privadas para usuarios más avanzadas gracias a su conexión con un amplio ecosistema de aplicaciones compatibles. También incluye un sistema de venta online muy completo para gestionar pagos e inventarios de productos. Framer, en cambio, permite incluir elementos que conectan con redes sociales o plataformas de pago, pero casi todas las características más avanzadas dependen de herramientas externas.  

También existen diferencias en lo que respecta al trabajo en equipo o colaborativo. Framer funciona de forma similar a un documento compartido en Google Docs o Figma, permitiendo que varias personas trabajen al mismo tiempo y vean los cursores de otros usuarios moviéndose por la pantalla. Webflow ha mejorado mucho en este aspecto con el lanzamiento de sus espacios de trabajo compartidos, pero mantiene una visión más estructurada con un control mucho más estricto de permisos de edición, para evitar errores en la publicación final.  

Diferencias de precios 

El precio siempre es un factor determinante a la hora de elegir una herramienta, aunque en este caso las diferencias no son muy grandes. Ambas ofrecen versiones gratuitas con pocas opciones y diferentes planes de pago que suelen depender del número de páginas que queremos gestionar y de las funciones avanzadas que necesitemos. Es una estructura de precios pensada para facilitar la entrada de todos los tipos de usuario, pero puede llegar a ser un poco confusa cuando avancemos en el desarrollo de nuestra web.   

En el caso de Webflow, su plan Basic se sitúa en 14 dólares al mes, si realizamos el pago anual, y es suficiente para sitios estáticos sencillos que no vayan a necesitar muchas actualizaciones. El plan CMS cuesta 23 dólares al mes y está más orientado a páginas corporativas con más volumen de tráfico y necesidades de seguridad extra. Su plan más avanzado es Business, con un coste de 39 dólares mensuales. Es importante recordar que, si trabajas en equipo, Webflow cobra por cada uno de los usuarios, lo que puede suponer un coste adicional a partir de 19 dólares al mes por cada colaborador. 

Framer es un poco más accesible para proyectos individuales y empresas que estén empezando. Su plan Basic tiene un precio de 10 euros pero yo recomiendo el plan Pro, da acceso a métricas detalladas y permisos avanzados de edición con un coste de 30 euros al mes. Para agencias o empresas que gestionan grandes volúmenes de tráfico, su plan Scale ronda los 100 euros. 

En definitiva, la elección entre Webflow y Framer depende de la naturaleza de tu proyecto. Si buscas una herramienta robusta, escalable y con un control técnico total para el largo plazo, Webflow es la opción lógica. Por el contrario, si tu prioridad es la rapidez, el impacto visual inmediato y un flujo de trabajo más creativo y libre, Framer te servirá mejor. ¿Con cuál te quedas? 

Christian Rojo
Christian Rojo
Periodista y fotógrafo con más de 20 años de experiencia colaborando con medios de comunicación en contenidos relacionados con tecnología y turismo. Diplomado en marketing digital, dirige la revista Descubrir, especializada en viajes, gastronomía y lifestyle. 

Compartir

Artículos relacionados