Demostrar que una canción generada por inteligencia artificial (IA) contiene el ADN musical de leyendas como The Beatles, Queen o Michael Jackson no es fácil, pero el Grupo Sony quiere cambiar este escenario. La compañía japonesa ha desarrollado una tecnología pionera capaz de «radiografiar» canciones generadas por IA para identificar las obras originales utilizadas en su creación. Este avance permitiría a compositores y sellos discográficos reclamar una compensación económica más precisa a los desarrolladores de modelos generativos, marcando un hito en la protección de la propiedad intelectual.
El sistema actúa como una especie de peritaje técnico de alta precisión que analiza tanto los datos de entrenamiento de un modelo como la pieza musical resultante. Su objetivo es desglosar en qué medida una obra protegida por derechos de autor ha influido en la nueva composición, informa Nikkei Asia.
Rastreador de la huella musical
Sony AI, la división de investigación del grupo, ha diseñado esta herramienta para que pueda operar en modo operativo o modo comparativo. Cuando el desarrollador de IA acepta cooperar con el proceso, el sistema accede al modelo para revisar los datos de entrenamiento e «identificar qué canciones protegidas se han utilizado». Si no existe colaboración, la nueva tecnología compara la canción generada «con los catálogos de música existente para estimar las canciones que han servido de referencia y su grado de influencia», recoge Digital Trends.
El nivel de detalle que promete el sistema es notable. A partir del análisis, puede cuantificar qué porcentaje de una canción «recuerda elementos estilísticos o compositivos de piezas conocidas», explica Infobae. De esta forma, la herramienta pretende convertir en un dato objetivo y medible una sospecha recurrente en la industria: que muchos modelos de IA se entrenan con música protegida por derechos de autor.
De la detección a la compensación
El gigante japonés considera que esta tecnología puede tener múltiples aplicaciones. Por un lado, serviría de base para un «sistema de distribución» que permita a los compositores originales y titulares de derechos recibir una «compensación proporcional» a su contribución, señala Zona Movilidad. El modelo sería similar al que ya existe cuando se utiliza en una película, un programa de televisión o una plataforma de streaming. Por otro lado, la herramienta también podría utilizarse para detectar infracciones de copyright y agilizar las negociaciones de licencias entre discográficas y gigantes tecnológicos.
Sony prevé que las desarrolladoras de IA integren la nueva tecnología en sus propios modelos y que las compañías de contenidos la utilicen en la gestión de licencias. Incluso contempla que, en un futuro, generadores musicales basados en IA como Suno o Udio puedan incorporarlo. No obstante, la empresa reconoce que «aún no ha decidido cuándo se implementará el sistema en la práctica», señala Nikkei Asia.
Mercado en tensión permanente
La iniciativa llega en un momento delicado en la relación entre la industria musical y las grandes tecnológicas. El auge de la IA ha multiplicado las demandas por el uso sin autorización de obras protegidas para entrenar sus modelos. Además, la proliferación en internet de deepfakes vocales que imitan las voces de artistas conocidos representa un riesgo creciente que afecta «a la reputación y al control de los músicos sobre su propia marca», apunta Infobae.
A pesar del potencial de esta tecnología para aliviar las tensiones del sector, su éxito dependerá en gran medida de la voluntad política y empresarial. Como advierten expertos en Nikkei Asia, muchas compañías de IA aún «priorizan el rendimiento de sus algoritmos por encima de la protección de la propiedad intelectual».
Fuentes: Nikkei Asia, Digital Trends, Infobae, Zona Movilidad.

