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Lightroom y Capture One: los dos mejores programas de revelado RAW cara a cara 

  • Lightroom y Capture One son dos referentes del revelado digital y proponen dos maneras muy diferentes de trabajar con nuestras fotografías.  
  • La inteligencia artificial ha cambiado la forma de editar fotografías y tanto Lightroom como Capture One la están integrando cada vez de manera más activa.  

Aunque los teléfonos móviles hacen cada vez mejores fotografías y muchas personas han dejado su cámara en un cajón, lo cierto es que la experiencia que ofrecen las cámaras réflex sigue siendo especial y adictiva, especialmente cuando se trata de editar y trabajar las imágenes con detalle. En el ámbito del revelado digital, existen numerosas opciones, pero dos programas continúan siendo los más utilizados por los fotógrafos: Adobe Lightroom y Capture One. Comparten muchas funciones básicas, pero presentan diferencias claras en su planteamiento y en su forma de trabajar, que conviene conocer y que analizamos en este artículo. 

Los orígenes de Lightroom y Capture One 

Lightroom fue desarrollado en 2007 por Adobe como una herramienta específica para fotógrafos, destinada al tratamiento de archivos RAW que superara a Photoshop, que hasta entonces era su solución completa para este tipo de trabajo. Han pasado casi 20 años y el programa ha evolucionado mucho, especialmente en los últimos años, convirtiéndose en una aplicación multiplataforma que funciona en ordenadores, tabletas y teléfonos móviles. Y, sobre todo, ha incorporado funciones avanzadas de IA que están revolucionando la edición de fotos. Lightroom forma parte del ecosistema Adobe. Esto nos permite compartir archivos y ajustes con Photoshop y otros programas de la compañía, y aprovechar sus servicios en la nube. Una característica que marca la diferencia y ayuda a que se mantenga como el programa de referencia para la edición de fotos. 

Capture One tiene un origen muy distinto y, curiosamente, mucho anterior. Su primera versión fue desarrollada en 1994 como software de apoyo para cámaras de formato medio. Estas cámaras, utilizadas principalmente en estudios profesionales, requerían un tratamiento del color muy preciso y la posibilidad de realizar disparos conectados al ordenador para revisar las imágenes en tiempo real. Con el paso de los años, el programa amplió su compatibilidad con otros tipos de cámaras y se fue adaptando a las nuevas necesidades de la fotografía digital, que creció mucho en los años posteriores. Lo cierto es que nunca ha abandonado su enfoque profesional, pero sí incorporó funciones de edición que lo acercaron a un público más amplio.  

Tratamiento del color, una importante diferencia 

Una de las principales diferencias en cualquier comparativa entre Lightroom y Capture One está en la gestión del color. Lightroom trabaja por defecto con un perfil genérico, Adobe Color, que actúa como referencia en su ecosistema de aplicaciones. Este perfil busca ofrecer una interpretación equilibrada de la imagen que funcione bien en la mayoría de las escenas y situaciones. El resultado suele ser correcto y, sobre todo, consistente con prácticamente todas las cámaras disponibles en el mercado, lo que lo convierte en una opción rápida y eficaz. En cualquier caso, Lightroom permite también elegir perfiles alternativos que imitan los estilos del fabricante y ajustan el comportamiento del color con herramientas como la calibración y la gradación de color.  

Capture One adopta un enfoque más técnico y utiliza perfiles específicos para cada modelo de cámara, desarrollados de forma independiente. Esto permite obtener, desde la importación, una interpretación del color más precisa y ajustada al sensor. En muchos casos, el resultado inicial es suficiente y apenas requiere correcciones. Cuando es necesario afinar la imagen, el programa ofrece un editor muy avanzado y preciso, especialmente indicado para trabajos profesionales en los que la coherencia cromática es fundamental. A ello se suman herramientas especializadas como el editor de tonos de piel y el control por capas, que permiten aplicar ajustes de color locales con un alto nivel de detalle y consistencia. 

Organización de imágenes y flujo de trabajo 

La organización de las fotografías es otra de las características donde Lightroom y Capture One muestran ciertas diferencias. El programa de Adobe organiza las imágenes en catálogos que pueden agrupar miles de fotografías con toda su información asociada (metadatos, palabras clave, valoraciones, etiquetas de color…). Es un sistema muy práctico una vez que uno se acostumbra a él, ya que permite trabajar con grandes volúmenes de archivos, algo fundamental después de una larga sesión fotográfica. Además, permite sincronizar catálogos entre distintos dispositivos gracias a la nube de Adobe. De este modo, es posible revisar, seleccionar y clasificar fotografías desde un teléfono móvil o una tableta y continuar el trabajo en el ordenador sin que se pierdan los cambios realizados. 

Capture One, por su parte, ofrece dos formas de trabajo diferenciadas: catálogos y sesiones. Los catálogos funcionan como una base de datos centralizada, similar a lo que ocurre en Lightroom. Permiten realizar búsquedas, ordenar fotografías según distintas variables y agrupar archivos sin importar en qué carpeta real del ordenador se encuentren. La otra forma de organizar las imágenes es a través de las sesiones, lo que es una de sus principales señas de identidad. Cada sesión genera una estructura de carpetas en el ordenador que clasifica las fotografías de forma automática, manteniéndolas en un mismo lugar. De este modo, resulta sencillo compartir una sesión completa entre distintos ordenadores o con colaboradores de manera más eficaz. Por eso, Capture One es una herramienta habitual en estudios profesionales o rodajes publicitarios, por citar dos ejemplos. 

Lightroom tiene una ventaja fundamental, como ya hemos señalado, y es que forma parte del ecosistema de Adobe y se integra de forma directa con Photoshop, lo que permite pasar imágenes de un programa a otro sin necesidad de exportar archivos adicionales. Capture One es más independiente y no ofrece esa conexión directa con otros programas, pero permite exportar el trabajo en diferentes formatos profesionales, que resultan compatibles con prácticamente cualquier otro programa de edición o retoque fotográfico.   

¿Cómo han integrado la IA? 

La IA se está integrando de manera muy natural en ambos programas y ha dejado de ser una función aislada para convertirse en un recurso presente en muchas de sus funciones. En el caso de Lightroom, se utiliza sobre todo para ahorrar tiempo en tareas que antes necesitaban mucha atención y precisión manual. Así, por ejemplo, es capaz de identificar de forma automática los principales elementos de una fotografía, como pueden ser la persona retratada o el cielo, para aplicar ajustes precisos de manera independiente. También permite eliminar objetos no deseados o corregir posibles manchas en las lentes de manera muy natural. Otra de las funciones más utilizadas es la reducción del ruido fotográfico, que aparece cuando no nos ha quedado más remedio que disparar con baja luminosidad y un ISO alto. En muchos casos, permite conseguir resultados muy buenos incluso en condiciones de poca luz. Esto ha hecho que los fotógrafos no dependan tanto de objetivos con aperturas muy grandes, habitualmente mucho más caros.  

Capture One también ha incorporado IA, pero, en línea con su especialización, está más orientado a mantener la coherencia de las fotografías tomadas durante una sesión fotográfica. El programa analiza una imagen ya editada y puede aplicar esos mismos cambios a otras fotografías similares para mantener un aspecto uniforme, incluso aunque haya habido pequeñas variaciones de luz durante la sesión. También ofrece herramientas que ayudan a seleccionar áreas concretas de la imagen de forma rápida y a realizar pequeños retoques, como suavizar la piel o corregir pequeñas imperfecciones, siempre manteniendo una apariencia natural. Una característica fundamental en retratos o fotografía de moda.  

Licencias y precios  

El modelo de compra y licencia varía mucho entre ambos programas. Como ha ocurrido con la mayoría del catálogo de Adobe, Lightroom se comercializa exclusivamente mediante suscripción. Se puede contratar una licencia solo para Lightroom con un coste de unos 15 euros al mes en un plan básico anual. Pero lo habitual es contratar el plan de Adobe para fotógrafos que cuesta alrededor de 25 euros mensuales e incluye Lightroom, Lightroom Classic y Photoshop, con almacenamiento en la nube compartido.  

Capture One, por su parte, ofrece modelos de suscripción y opciones de compra para una licencia de por vida. Los planes de suscripción, que oscilan entre 20 y 50 dólares mensuales, permiten utilizar la versión más reciente del software mientras se mantenga activa la cuota. Pero, a diferencia de Lightroom, también se ofrece la posibilidad de comprar una licencia perpetua con pago único por unos 370 dólares. Eso sí, es posible que se cobre un importe por futuras actualizaciones o versiones del software.  

Está claro que Lightroom y Capture One siguen siendo a día de hoy las dos referencias del revelado RAW profesional, pero en los últimos años han surgido otras alternativas que conviene tener en cuenta. Programas como DxO PhotoLabON1 Photo RAW o Darktable están ganando protagonismo y también se han sumado las aplicaciones de edición integradas en los teléfonos móviles. Tanto en iOS como en Android, ya podemos trabajar con archivos RAW, aplicar ajustes selectivos y realizar correcciones complejas directamente desde el dispositivo.  

La pregunta final es inevitable: ¿Seguirán siendo necesarios en el futuro programas como Lightroom y Capture One con el avance de la IA? El tiempo lo dirá.  

Christian Rojo
Christian Rojo
Periodista y fotógrafo con más de 20 años de experiencia colaborando con medios de comunicación en contenidos relacionados con tecnología y turismo. Diplomado en marketing digital, dirige la revista Descubrir, especializada en viajes, gastronomía y lifestyle. 

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