Apenas ha pasado medio año del lanzamiento de su último álbum y Taylor Swift, una de las artistas más influyentes y laureadas de la industria musical, se enfrenta a una nueva acusación. Esta vez por infringir la marca registrada Confessions of a Showgirl al titularlo The Life of a Showgirl. Maren Flagg, artista afincada en Las Vegas y propietaria de la marca, presentó la denuncia el pasado 30 de marzo en un tribunal federal contra Swift, su sello discográfico UMG Recordings y el grupo de servicios de merchandising Bravado International. En ella, también presenta cargos por falsa designación de origen y competencia desleal.
Borrado de una marca establecida
Flagg, conocida en el ámbito profesional como Maren Wade, afirma en la demanda obtenida por Reuters que la potente campaña de marketing para dar a conocer el álbum de la superestrella del pop «amenazaba con eclipsar» su marca personal, que le costó más de una década levantar. Desde 2014 comenzó a escribir una columna en Las Vegas Weekly bajo el título Confessions of a Showgirl donde relataba sus experiencias como corista en clave de humor. Con el tiempo, sus escritos dieron lugar a un espectáculo teatral, un libro, un pódcast y hasta una gira por todo el país que constituyen su fuente de ingresos.
La USPTO rechaza la solicitud de Swift
Flagg fue previsora y, en 2015, obtuvo el registro de este eslogan en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO), que ha ido renovando según la ley. Por eso, cuando una década después Swift solicitó el registro para The Life of a Showgirl, la oficina lo denegó al considerar que era «confusamente similar» a la marca de Flagg, informa CBS News. Basándose en este hecho, el escrito legal afirma que ambas denominaciones comparten «estructura, frase principal e impresión comercial», además de dirigirse a «mercados superpuestos» y al mismo perfil de «consumidores», como recoge Associated Press (AP).
Competencia desleal y confusión inversa
Pero el rechazo no echó para atrás a la superestrella y continuó utilizando el nombre sabiendo que podía «confundirse con una marca previa». En pocas semanas, el título del disco se estampó en productos de consumo, etiquetas y material promocional llegando a millones de consumidores a través del canal minorista. En la demanda, Flagg expone que esta actividad incurre en «competencia desleal» y, más específicamente, violaría la legislación estadounidense que «prohíbe» que los bienes y servicios comercializados presenten «información falsa sobre su origen a los consumidores», indica la cadena de televisión CBS.
Además, Flagg alega que se está produciendo un caso de manual de lo que en derecho de marcas se denomina «confusión inversa». Esta situación tiene lugar cuando un usuario posterior y de mayor notoriedad desplaza al usuario original de la marca en la mente del público. Es decir, que el consumidor empieza a suponer que la marca original es la imitación. Como ejemplo, Flagg asegura que ya «ocho de cada diez búsquedas de su marca en Google redirigen al álbum de Swift», informa Rolling Stone.
Indemnización y retirada de la marca
Jaymie Parkkinen, del equipo legal de Flagg, ha comentado a Reuters que, aunque respetan «el talento y el éxito» de la estrella mundial, el derecho de marcas «existe para garantizar» que los creadores de menor escala puedan «proteger su trabajo». La abogada reclama una indemnización por los daños «irreparables» que se han causado al negocio, reputación y prestigio de su defendida, así como una orden judicial que prohíba a Swift continuar utilizando el nombre en discusión. Según Rolling Stone, la audiencia para esta medida cautelar está programada para el 27 de mayo.
De momento, ninguno de los demandados ha realizado declaraciones y, en el caso de Swift, tampoco ha variado sus planes. Al día siguiente de conocerse la demanda, lanzó por sorpresa en Apple Music y Spotify Premium el videoclip de Elizabeth Taylor, el tercer sencillo del álbum en el que homenajea a la icónica actriz.
Fuentes: Reuters, CBS News, AP, Rolling Stone.

