Rafaela era el tipo de mujer que lo daba todo por amor. Lo fue hasta el día en que el hombre con el que compartió los últimos cuatro años de su vida, terminó con ella por medio de una carta, en la que le dejaba bastante claro que no era la mujer con la que quería compartir el resto de su vida.
Lloró por sus ilusiones rotas, pero todo ese dolor se convirtió en odio al descubrir que su ex estaba a punto de casarse con la hija de su jefe y que ella no fue más que la tonta que lo apoyó mientras conseguía algo mejor.
No le quedó más que recoger los pedazos de su corazón y hacer la firme promesa de no volver a darlo todo por alguien que no lo mereciera.
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