El otro día me acerqué a un picadero de confianza, francamente, si no son de plena confianza ni me asomo. Observé como un jinete de aspecto gótico manipulaba las crines de un caballo hasta conseguir que luciera unas rastas que embellecían su estampa. Era un peluquero de equinos y cumplía con su trabajo, si bien, […]