El lenguaje de lunas germinadas que se copia en el agua de las noches susurra al caracol de los oídos la voz de los cipreses olvidados:
"Caen los puñalitos del invierno al seno de una madre enloquecida que sueña con borrarse las visiones que matan de palabra cada tarde.
Ya viene religiosa la esperanza con dedos transparentes como el aire quitando las angustias de su boca que suelen recalcarle entre la ausencia.
La vida es un respiro sumergido de aromas pasajeros de neblina. La muerte es algo