Así a veces despierto
y me acuerdo de mí
De cualquier antigua mañana
con fresco buenos días
En cualquier inútil poema
quemado en la llama de un candelabro
Así a veces me levanto
y visto la mirada con alma digna
escondiendo viento en mis oídos
para no escuchar mis recuerdos
Y así abrigada de buenas costumbres
salgo a pasear con mi sombra
En otoño se torna rojiza
pero cruje con dorado lento
Así a veces freno la prisa
con la que arrea la melancolía
el despertar de mis días