La leyenda del tiempo queda enterrada los domingos mañaneros. Nada como que te despierten a eso de la una con susurros y afectos. Y cuando abres los ojos encontrarte con el periódico y un desayuno goloso esperando tu conveniencia para degustarlo. Solo falta la música suave que me sirva de muletas para reintegrarme a la […]