Quedé ardiendo en el enojo. La ira sube incendiándolo todo. Como un hueco negro me lleno de rabia. Cada pecado quema sin remedio este corazón inmerso en la desazón incierta. Donde quedó el silencio? En el gris de esta noche ya no hay aire en mis pulmones, todo se lo llevó esta revancha inútil de doblegarme a la corriente enfebrecida donde no existe más que furia.